viernes, septiembre 25

Incendio del vehículo del periodista César Candia reabre debate sobre protección a comunicadores

Un hombre encapuchado ingresó durante la madrugada de este viernes a la vivienda del periodista César Candia, en Yasy Cañy, Canindeyú, y prendió fuego a su vehículo. El ataque, registrado por cámaras de seguridad, activó una investigación estatal y volvió a colocar en primer plano una deuda institucional: Paraguay todavía no cuenta con una ley específica de protección para periodistas en situación de riesgo.

¿Qué ocurrió en la vivienda de César Candia?

Candia, corresponsal de SNT y C9N en el departamento de Canindeyú y responsable del portal Noticias al Día, se encontraba en su vivienda cuando un desconocido ingresó a la propiedad hacia la medianoche.

Las imágenes de circuito cerrado muestran a una persona con el rostro cubierto que se aproxima al automóvil, derrama un líquido combustible sobre el vehículo y posteriormente inicia el fuego. El periodista advirtió lo que ocurría mediante las cámaras de seguridad y utilizó un extintor para impedir que las llamas se propagaran.

El vehículo quedó severamente afectado, pero el incendio no alcanzó otras dependencias de la propiedad. Hasta el momento, las autoridades no han establecido públicamente quién ejecutó el ataque ni cuál fue su motivación, por lo que cualquier vinculación con publicaciones periodísticas específicas permanece como una hipótesis que deberá ser determinada por la investigación.

El Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) reclamó una investigación que permita determinar tanto la responsabilidad material como una eventual responsabilidad intelectual y solicitó medidas de protección para Candia y su familia.

El caso también llegó al Poder Ejecutivo. El vicepresidente Pedro Alliana, en ejercicio de la Presidencia, ordenó una investigación del hecho, según informó la Vicepresidencia.

¿Por qué el ataque vuelve a poner bajo presión el sistema de protección?

El caso trasciende el daño material ocasionado al automóvil porque vuelve a plantear una pregunta que Paraguay discute desde hace años: qué mecanismos debe activar el Estado cuando un periodista enfrenta una amenaza relacionada potencialmente con su trabajo.

Actualmente existe el proyecto de Ley “De protección a periodistas y personas defensoras de derechos humanos”, presentado en 2023. La iniciativa plantea la creación de un mecanismo estatal destinado a prevenir situaciones de riesgo y proteger la vida, integridad, libertad y seguridad de periodistas, trabajadores de prensa y personas defensoras de derechos humanos.

El expediente legislativo S-2311464 permanece, según el registro oficial del Congreso, en trámite y dentro del primer trámite constitucional en la Cámara de Senadores. Su recorrido incluye dictámenes de distintas comisiones, postergaciones y la devolución del texto a comisiones para un nuevo análisis.

El debate volvió a avanzar durante 2026. En abril, la Comisión de Derechos Humanos del Senado analizó dos propuestas vinculadas con la seguridad de trabajadores de prensa y planteó alternativas para reorganizar las iniciativas existentes.

La discusión no es solamente jurídica. El punto central es determinar qué capacidad preventiva tendrá el Estado antes de que una amenaza contra un periodista escale hacia una agresión de mayor gravedad.

¿Qué mecanismo propone la ley que sigue en el Congreso?

El proyecto original plantea crear un Mecanismo de Protección orientado a prevenir riesgos, brindar protección y procurar justicia frente a amenazas vinculadas con el ejercicio periodístico, la libertad de expresión o la defensa de los derechos humanos.

Su elaboración surgió de una mesa técnica coordinada por la Comisión de Derechos Humanos del Senado, con participación de organismos estatales, organizaciones de la sociedad civil y gremios periodísticos.

El proceso, sin embargo, sufrió modificaciones y debates posteriores. En abril de 2026, la Comisión de Derechos Humanos propuso dividir la iniciativa en dos proyectos: uno específicamente dirigido a periodistas y otro enfocado en personas defensoras de derechos humanos.

El expediente original, presentado el 26 de abril de 2023 e ingresado formalmente al Senado el 9 de mayo de ese año, registra un recorrido legislativo de más de tres años sin convertirse hasta ahora en ley.

La cuestión también fue observada desde el sistema interamericano. En su informe correspondiente a 2025, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recogió información proporcionada por el propio Estado paraguayo, que indicó que el proyecto continuaba en estudio en el Senado y que persistían aspectos jurídicos en discusión.

¿Qué revela el historial de violencia contra periodistas en Paraguay?

El ataque contra Candia se produce dentro de un contexto documentado de violencia contra trabajadores de prensa.

El informe “Rompiendo el silencio: Crímenes de silenciamiento contra periodistas en Paraguay 1989-2024”, elaborado por la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) con colaboración del SPP, contabilizó 22 periodistas asesinados entre 1989 y 2024.

El dato más significativo aparece al observar la respuesta judicial: de esos 22 casos, solo tres registraban una resolución judicial acabada, de acuerdo con la investigación publicada en 2025.

El informe identifica además patrones recurrentes relacionados con coberturas sobre narcotráfico, contrabando y corrupción, especialmente en zonas fronterizas. Esto no permite atribuir automáticamente el ataque contra Candia a alguno de esos factores, pero sí coloca el episodio dentro de un escenario de riesgo previamente documentado.

Canindeyú, donde ocurrió el ataque, comparte frontera con Brasil y forma parte de una región en la que operan estructuras vinculadas al crimen organizado y donde las instituciones de seguridad desarrollan periódicamente operaciones contra actividades ilícitas.

Para periodistas que trabajan fuera de Asunción, el desafío puede adquirir una dimensión adicional: la proximidad física entre comunicadores, autoridades locales, actores económicos y personas investigadas o denunciadas reduce las distancias que existen en centros urbanos más grandes.

¿Qué obligaciones tiene el Estado frente a periodistas amenazados?

La protección de periodistas no depende únicamente de la aprobación de una nueva ley. Las instituciones actuales conservan obligaciones de investigación, prevención y protección cuando existen indicios concretos de riesgo.

En el caso Candia, la respuesta inmediata involucra principalmente al Ministerio Público, la Policía Nacional y el Poder Ejecutivo. La investigación deberá determinar quién ingresó a la vivienda, cómo planificó el ataque, cuál fue el móvil y si participaron otras personas.

Pero el caso también vuelve a trasladar la discusión al Congreso Nacional, porque la legislación específica continúa sin completar su trámite parlamentario.

La iniciativa debatida en el Senado busca precisamente estructurar una respuesta institucional que no dependa exclusivamente de medidas adoptadas después de una agresión, sino que permita identificar riesgos y activar mecanismos preventivos.

Ese cambio resulta particularmente relevante en situaciones donde existen antecedentes de amenazas. El objetivo de un sistema de protección es establecer procedimientos claros para evaluar el nivel de riesgo, coordinar instituciones y definir medidas antes de que una intimidación derive en violencia física.

¿Por qué el caso Candia vuelve a colocar al Congreso en el centro?

El incendio del vehículo de César Candia abre ahora dos procesos paralelos.

El primero es penal y deberá establecer responsabilidades sobre el ataque ocurrido en Yasy Cañy. El segundo es institucional y vuelve a concentrarse en la capacidad del Estado paraguayo para responder de manera preventiva cuando periodistas enfrentan amenazas.

La orden de investigar permite activar la respuesta posterior al hecho. La discusión pendiente en el Congreso apunta a una instancia distinta: qué herramientas deben existir antes de que una amenaza se convierta en un ataque.

Después de más de tres años de trámite parlamentario y sucesivas discusiones en comisiones, el proyecto de protección permanece dentro del proceso legislativo.

El ataque contra Candia vuelve así a conectar un episodio ocurrido en una vivienda de Canindeyú con una discusión que sigue abierta en Asunción: cómo convertir las obligaciones generales de seguridad y libertad de expresión en un mecanismo operativo capaz de responder ante riesgos concretos para quienes ejercen el periodismo.