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Ignorancia y Miedo (Parte II)

En nota anterior, anuncié entrar en la Patria Potestad, desde el punto de vista del Código de la Niñez y desde el Plan de Niñez y Adolescencia. El Código de la Niñez, fue sancionado el 11 de mayo 2017 a través de la ley Nº 1680, por el parlamento pro vida y pro familia.

El Plan de Niñez y adolescencia, contempla el Plan Nacional de Desarrollo 2030 y el Sistema de Protección Social, así como las principales políticas, planes y estrategias en materia de derechos humanos y los 20 compromisos a favor de la niñez y adolescencia. Sitúa a la niñez en el centro de la política pública en sus tres ciclos de vida: Primera Infancia, Niñez y Adolescencia, tomando además los enfoques de gestión territorial y de curso de vida.

En el trabajaron numerosas organizaciones nacionales e internacionales, con una serie de talleres seminarios y reuniones. No cabe duda, hojeando los diarios que existe una fobia digna de mejor causa, frente a las organizaciones internacionales como Unicef, Naciones Unidas, Unión Europea, BID, Banco Mundial, etc. No ha quedado grupo religioso, culminando con la homilía en Caacupé, que no hable mal de las mismas, e incluso Monseñor Valenzuela fue más allá negando la importancia de la energía, la soja, los animales y la revalorizando del ser humano. El papel y la palabra, qué duda cabe, aguantan todo. La economía NO. Y los seres humanos vivimos en un sistema económico que, como país, vive pidiendo desde donativos, limosnas, mendrugos o préstamos a cada rato, desde hace muchos años. Los donatarios o prestamistas, figuran unas líneas más arriba, seguramente mirando, con sumo agrado, esta cruzada medieval.

En estas semanas, demasiadas voces destempladas, cargadas de agresión e insulto, han sido registradas y respondidas profusamente por periodistas de distintos medios, de modo que solo me detendré en una cuestión muy puntal. La pérdida de la Patria Potestad está regulada en forma explícita por el Art. 73 del Código y dice textualmente las causales, de modo que no hay error.

Para ello es necesario poner el contexto que se esconde, como si estuviéramos en un país del primer mundo. Veamos estas simples cifras: 27 adolescentes de entre 15 y 19 años han sido madres por cuarta vez en Paraguay, en 2019. Las cifras de maltrato y olvido abundan. Claro, son de los sectores de menores ingresos, aquellos que van a reproducir el círculo de la pobreza, no podrán terminar sus estudios y con una familia de más de 3 hijos y sin paternidad responsable, la vida tiene poco futuro y seguramente, mucha tristeza.

La pregunta que ronda, es quién motoriza todo esto y los medios están llenos de declaraciones del empresario de frontera, con mucho poder y poco conocimiento. “Soy el resguardo de la familia y el Papa Francisco (imposible probar) me pidió que cuide de la familia paraguaya”. No entraré en detalles sobre que cuidados le profesa a la propia, pero en un estado de derecho, no son necesarios ni los mesías, ni iluminados salvadores de la patria. La república no depende de la providencia de un aventurado, sino de ciudadanía informada y educada para hacer cumplir las leyes, tal como fueron establecidas, sin atajos ni modificaciones de urgencia, para ungir la banda presidencial.

Finalmente, en búsqueda de la figura providencial, que nos saque de la corrupción y el atraso, he reparado en el asombroso parecido con Pedro Picapiedra. “El personaje en sí es rudo, seguro de sí mismo, pero poco reflexivo. Siempre pasa por un error antes de aprenderlo y tiende a hacer todo lo posible para no enfrentar sus problemas, lo que muchas veces le trae más problemas”. La gran diferencia es que Pedro Picapiedra no tenía teleprompter y el nuestro, aún con el apuntador electrónico, no se priva de hacer visible ante el país entero, su prodigiosa elocuencia, en un día de fiesta.

Arturo Enzo Bregaglio
Escrito por

Ignorancia y miedo (Parte I)

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