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Ignorancia y miedo (Parte I)

Suena un tanto inusual en pleno Siglo XXI hablar de ignorancia o de miedo con tanto desarrollo, avance de la medicina y reconocimiento de una globalización que vino para quedarse, desde hace ya un buen tiempo. Y no voy a referirme la pandemia, cambio climático u otros flagelos mundiales, sin resultado, ni futuro cierto. Estoy hablando de La Patria Potestad.

Esta figura jurídica cuyo origen está en el Derecho Romano, consideraba la patria potestad “como el poder atribuido al padre de familia, es decir, la potestad ejercida sobre los hijos que formaban su familia y que se encontraban en ella como consecuencia de las justas nupcias, por la legitimación o por la adopción…”

Porque habría de aparecer el miedo a la perdida de la familia en Paraguay, a fines del 2020? Una cuestión tan antigua, que la legislación incorporó y modernizó, siendo un derecho garantizado sin mucha polémica, en casi todos los países del planeta.

El miedo es posiblemente el sentimiento humano, más popular desde que aparecieron las redes sociales, convirtiéndose en el principal medio de comunicación. Vale recordar que, como cualquier mamífero, el miedo cumple una función fundamental: la supervivencia. El pequeño detalle es que somos animales racionales y por ende con la capacidad de discernir el bien y el mal, lo justo y lo injusto, por señalar algunas de nuestras emociones primarias.

Por lo general el miedo va de la mano con la ignorancia, su pariente mayor o menor, según sea el grado de desconocimiento, incultura, inconsciencia, analfabetismo, oscurantismo, olvido, torpeza, omisión, inexperiencia y otros sinónimos que usted podría agregar. Pero la más simpático es su antónimo: la sabiduría. La misma no solo se encuentra ausente desde hace varias semanas.

Carece de sentido común, falsea la realidad y crea un escenario de una película de bajo costo, que busca aterrorizar al público ante un peligro real o imaginario, con un argumento basado en el cinismo razonado y en el desconocimiento de nuestras leyes en materia de Familia y Patria Potestad.

Al asumir la administración del actual gobierno, se crea por Ley Nº 6174 el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia (MINNA) y especifica en el Articulo 2…. “el fin de propiciar programas, planes y proyectos para garantizar los derechos, garantías y deberes del niño, niña y del adolescente, conforme con lo dispuesto en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño, los instrumentos internacionales sobre la protección de los derechos humanos aprobados y ratificados por el Paraguay, y las leyes.

“Resulta interesante el párrafo anterior, porque da cuenta que no es una cuestión que puede ser agitada, así nomás, por un trasnochado diputado en búsqueda de sus 15 minutos de fama, “encarnando el sentir de la paraguayidad y la cultura de la familia”. Acaso la paraguayidad es la misma en Salto del Guaria que en Asunción o la cultura familiar que nos habla de una gran mayoría de relaciones “sin nupcias” al decir de los romanos, o fruto de embarazos adolescentes provocados por un familiar cercano? Para no imitar al Parlamentario sin lectura ni ilustración, veamos las cifras: “cada año, niñas de entre 10 y 14 años dan a luz a casi 700 bebés, que se presume son producto de abuso sexual, ya que el consentimiento no es libre ni informado. Si la franja etaria de las adolescentes con hijos se amplía de los 10 a los 19 años, la cifra anual llega a casi 20.000 hijos y ubica al Paraguay en el primer puesto de los países del Cono Sur, con la más alta tasa de fecundidad adolescente (72 nacimientos por 1.000 mujeres entre 15 y 19 años).” Información tomada de Diario La Nación, medio que difunde profusamente este tema, como si el mundo fuera a terminar la próxima semana.

Otro aspecto destacable del artículo 2 es que se apoya en legislaciones internacionales (no podríamos quedarnos aislados dentro de nuestras fronteras en un mundo global) y ratifica como soportes a “la Convención sobre los Derechos del Niño, los instrumentos internacionales sobre la protección de los derechos humanos aprobados y ratificados por el Paraguay, y las leyes.”

Y cuando revisamos las leyes nacionales, nos encontramos con el Código de la Niñez y la Adolescencia y luego con el Plan de Niñez y Adolescencia que plantea las acciones correspondientes para el respeto y validación del Código, como instrumento rector.

En ambos, Código y Plan, se plantea en detalle la defensa de la patria potestad y el rol del Estado, para asegurar esos derechos de familia.

Pero este tema lo continuamos sin ningún temor, la próxima semana en Ignorancia y Miedo II.

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