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EL CANDIDATO
viernes, julio 30, 2021
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Asunción

Hoy un juramento, mañana una traición
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Volubles, maleables, transables, negociables… Son políticos

Lo que ocurrió en el Senado no debe extrañar a nadie. Está en el ADN de la política y los políticos. Al fin y al cabo, como dice un viejo chascarrillo, solamente los asnos y las señales de camino jamás cambian de opinión.

Cuando a Winston Churchill le echaron en cara haberse cambiado de partido político, respondió con uno de sus habituales juegos semánticos. “Algunos hombres -disparó- cambian de partido por el bien de sus principios; otros cambian de principios por el bien de su partido». ¿En qué extremo de esta ingeniosa frase churchiliana se anota lo que acaba de pasar en el Senado?

Una forma de saberlo es estudiar las consecuencias del ultimo volantazo de la política criolla.

¡Hipócritas! tronaba el sector desplazado de la conducción del Senado. Sólo le faltó agregar el consiguiente “son como sepulcros blanqueados, hermosos por fuera pero por dentro llenos de muerte y podredumbre”. Tanta ira sólo tendría una explicación: haber perdido el tercer puesto en la línea de sucesión del Poder Ejecutivo. ¿Qué planes inmediatos acunan los desplazados, a qué intrincados movimientos de ajedrez han estado entregándose para justificar semejante reacción? Por lo demás, ¿es extraño que la derecha abdista -si es que existe, pero así suele definírsela- se haya aliado con una “izquierda expropiadora”? Revisando someramente los archivos, no, no lo es.

Hay antecedentes.
Al fin y al cabo, ¿no fue Horacio Cartes el que se alió en 2017 con el Frente Guasú y con el PLRA de Blas Llano para entronizar a Lugo en la presidencia del Senado? ¿No había acaso detrás de eso un intento de enmienda constitucional para reinstalar la reelección presidencial? Historia pura y dura, la ultraderecha cartista cerrando filas con el Frente Guasú, el mismo al que hoy señala en su comunicado como “izquierda justificadora y protectora de invasiones y secuestros”. En fin, parafraseando al poeta tanguero Alfredo LePera, “hoy un juramento, mañana una traición, alianzas de políticos flores de un día son”.

Claro que los protagonistas de estas traiciones no son estudiantes bullangueros sino políticos, gente peligrosa que maneja el poder, incluidos los servicios armados, y son potenciales generadores de escenarios altamente inestables.

En este clima, es impredecible prever hasta dónde pueda llegar semejante glotonería por el poder.

Una vez más, la República en peligro.

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