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EL CANDIDATO
martes, mayo 11, 2021
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Asunción

“Honorable” glotonería

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El funcionamiento del Poder Legislativo va a costarle este año al tesoro público -es decir, a los ciudadanos contribuyentes- algo más de Gs. 500.000 millones. Cada año la bicameral de presupuesto trata el tema con gravedad y hasta adustez, como si se tratara del fondo para la adquisición de vacunas destinadas a salvar vidas. Pero, si nos ponemos a hacer cuentas, más que presupuesto se trata de un fenomenal derroche de dinero del que los honorablos/as deberían dar mejor cuenta. Veamos.

Pagar la dieta de 125 legisladores 13 meses (incluido aguinaldo) sale Gs. 52.000 millones. Entre combustible -porque los honorablos/as no lo pueden pagar de su bolsillo como cualquier ciudadano- y otros gastitos, 125 X 3.000.000 X 12, otros Gs. 4.500 millones. Y van Gs. 56.500 millones que van al bolsillo de los legisladores. Como es muy difícil saber en qué gastan tanta plata (ni la Contraloría General lo sabe), agreguemos otros Gs. 10.000 millones en “gastos varios” como luz, agua, teléfono y comida, porque también hay que echarle de comer a toda esta gente. Llegamos a Gs. 66.500 millones. Ahora agreguemos lo que cuesta el ejército de 3.000 funcionarios de ambas cámaras, parte baja otros Gs. 195.000 millones al año. Con eso arañamos los Gs. 260.000 millones.

¿Podrían explicar, los honorablos/as, en qué demonios se gastan los otros Gs. 240.000 millones que Hacienda entrega a este sumidero de recursos públicos llamado Congreso Nacional? Pongamos las cosas en perspectiva. Ese derroche equivale a cuatro veces el gasto de capital de la Universidad Nacional de Asunción dentro de la cual está incluido el Hospital de Clínicas, que tiene un plantel de 2.250 trabajadores, 643 de los cuales ganan por debajo del salario mínimo. Médicos y enfermeras habían pedido -para 2021- un adicional de Gs. 48.000 millones para la reapertura del laboratorio además de la compra de equipamientos y medicinas. Los glotones del Congreso devoran al año cinco veces eso en “rubros varios”, en realidad, mano de obra electoral pagada por una ciudadanía que no encuentra en “su” hospital público principal la atención y los medicamentos que necesita. Los insaciables del Congreso, en tanto, hacen la digestión de su festin pantagruélico a costa de la miseria de la salud pública.

Estos son números puros, irrefutables, grabados a fuego en el Presupuesto General de la Nación 2021, una intolerable afrenta a un país que sufre.

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