martes, mayo 12

Generaciones y diferencias

Ser distintos el uno del otro en el tiempo, espacio y condiciones es natural desde siempre, solo tómese unos segundos observe a su padre, tío, abuelo, sobrino, nieto o hijo, no lucen, hablan, actúan, o piensan igual. El hecho que hayamos nacido en distintos tiempos y experimentados acontecimientos diferentes nos hace semejantes el uno del otro. 

Ahora me encontré con un artículo que se titula;  “La gente nacida entre los años 1950 y 1970 están en un «pico» de bienestar emocional que los diferencia de las generaciones más jóvenes”. El bienestar emocional no es simplemente la ausencia de tristeza o estrés, sino la capacidad de gestionar nuestras emociones de manera que podamos afrontar los desafíos de la vida, trabajar de forma productiva y disfrutar de nuestras relaciones. 

Lo más importante que encontré en el escrito es; “los mayores podrían estar en su mejor momento”.  Por ende si está en su 5ta o 6ta década de vida no se sienta inutil, una carga o molestia para su familia. Debemos entender que orgánicamente nos dirigimos a ese tiempo en el viaje natural de la vida. Por lo que debemos viajar en paz y prepararnos no para lucir, sonar o hacernos sentir bien un día o momento en particular, sino tener hábitos de vida sanos y cómodos que podamos llevar adelante siempre para vivir tranquilos, y sin complicaciones. Los expertos en psicología analizaron las habilidades características de las personas nacidas entre las décadas de 1960 y 1970. El artículo analizaba cómo influyen la educación, el contexto social y la tecnología en el desarrollo de las capacidades humanas a lo largo de las generaciones, llegaron a la conclusión que son un grupo de personas con un bienestar emocional más estable que los millennials o generaciones posteriores.

Vivir en armonía

El bienestar emocional impacta directamente en tu salud física. Está demostrado que un buen estado emocional fortalece el sistema inmunológico, reduce la presión arterial y mejora la calidad del sueño. Además, te permite tomar mejores decisiones y ser más creativo. Fortalezas que son útiles no tanto para trabajar porque algunos ya se jubilaron y están en el tiempo de vida de júbilo, paz y armonía en sus vidas por sus años de esfuerzo y sacrificio en el empleo y existencia en particular.

Numerosos profesionales de la psicología y la crianza han analizado a las generaciones más jóvenes, como la generación Z y la generación alfa para ver cómo les influye el haber crecido rodeadas de estímulos constantes, pantallas y una oferta casi infinita de entretenimiento. Según algunos estudios, podría estar afectando al desarrollo de habilidades como la paciencia, la tolerancia a la frustración, la capacidad de atención o la creatividad que surge del aburrimiento. Por eso es importante tener en cuenta los consejos de nuestros padres, tíos, abuelos o mayores de edad de dejar de lado nuestros espejos negros que solo reflejan naufragos en el gran oceano de la red internacional.

Donde buscamos atención y respuesta a publicaciones en las redes sociales virtuales, aparentes, probables o imaginadas, esto perjudica nuestro bienestar emocional, que debemos atender cómo el intelectual para reflexionar y actuar bien con otras personas en el planeta.Donde existen niños, adolescentes, jóvenes y adultos, seres humanos cómo sus parientes, amigos o conocidos que deseamos estén bien y cómodos en sus vidas. Las personas que hoy tienen entre 50 y 60 años se formaron en un contexto muy distinto que el actual, donde la mayor parte del tiempo estamos frente a pantallas y expuestos a informaciones, noticias de personas que conozcamos y lo que ocurre en lugares muy lejanos de nuestros barrios, ciudades, países y continentes. Todo esto haciendo que nos preocupemos inútilmente de temas que no vamos a poder incidir y finalmente perjudicando nuestro bienestar emocional. Debemos tener en cuenta que el bienestar emocional es una práctica diaria, no un destino final. Al igual que el ejercicio físico, requiere atención constante. Mejorar el bienestar emocional es un proceso gradual que combina hábitos mentales con acciones físicas. No se trata de hacer cambios radicales de un día para otro, sino de incorporar pequeñas rutinas que fortalezcan tu salud mental.

Para lograr a tener ese bienestar debemos;

  • Conectar con nuestras emociones o dejar de pelear con lo que sentimos; en lugar de decir «me siento mal», intenta ser específico: «¿Es frustración, soledad, cansancio o ansiedad?». Ponerle nombre a la emoción reduce su intensidad.
  • Permítete sentir: No te castigues por estar triste o enojado. Las emociones son mensajeras; intenta entender qué te están diciendo sobre tu situación actual.
  •  Practica el autocuidado físico: La mente y cuerpo están conectados por una vía de doble sentido. Es difícil estar bien emocionalmente si el cuerpo está agotado o débil por lo que es importante descansar y tener el cuerpo activo, así cómo la mente, y más hoy día aprovechando la cantidad de tutoriales, información y conocimiento que existen en la red, se hace más fácil aprender y poner en práctica nuestras habilidades y conocimientos que pueden ser expuestos en la red, así cómo vemos gente que exponen imágenes de su cuerpo luego de visitar su gimnasio o hacer alguna tarea física 
  • Entrena tu mente (Mindfulness): vivir en el pasado genera melancolía y vivir en el futuro genera ansiedad.
  • Atención plena: Dedica al menos 5 minutos al día a respirar profundamente y observar tu entorno sin juzgarlo
  • Ten un diálogo interno amable: Observa cómo te hablas a ti mismo; ¿Le hablarías a un amigo de la forma en que te hablas a ti? Cambia la autocrítica por la autocompasión.
  •  Establece límites y prioridades: El bienestar emocional requiere proteger tu energía: aprende a decir «no»: No te sobrecargues de compromisos por compromiso social o culpa.
  • Desconexión digital: Establece horarios para soltar el teléfono. El exceso de información y la comparación en redes sociales afectan seriamente el ánimo.
  • Fortalece tus vínculos: Somos seres sociales. La calidad de nuestras relaciones define la calidad de nuestra calidad vida. Reunirse con parientes, ex compañeros, vecinos o amigos es muy sano y útil para nuestro bienestar emocional, que no se tiene solo al estar en alguna relación afectiva con alguien, sino en lo que pensamos y sentimos por otras personas y cosas a nuestro alrededor. Que no fueron son ni serán perfectos 
  • Tenga un sueño de calidad: La falta de sueño dispara la irritabilidad y la ansiedad. Intenta dormir entre 7 y 8 horas. Y al estar despierto evita que te dañen ideas, pensamientos o experiencias desagradables, y cómo dice una amiga; “que le resbale por la pendiente jabonosa de la indiferencia” y continúe concentrado y en paz mental y emocional sus tareas cotidianas.
  • Tener momentos de charla con nuestros padres, tíos, abuelos o personas mayores de edad para saber cómo enfrentaron sus desafíos ayer en medio también de crisis políticas, económicas y sociales , y aunque no sean los mismos tiempos, hábitos, vocabulario o formas de comunicarnos, es posible en la comparación concluir soluciones a nuestra forma de asimilar o concebir lo que sucede ahora y cómo nos está perjudicando o no. 

Salió un tanto largo el articulo pero me entusiasmó el tema y espero que también a ustedes mis querido lectores.