miércoles, octubre 14

FLORA Y VIDA

De por sí la flora es vida porque existe y al tener está característica necesita de oxígeno, agua, tener un espacio libre de contaminación, suciedad y orden cómo cualquier ser humano o animal del planeta. Que con el fenómeno del niño ya nos indica que algo no está funcionando bien en nuestro hogar y el clima ya responde por la incomodidad de la flora u otras condiciones de vida en la tierra. Donde algunas personas han hecho pensamientos o proverbios haciendo analogías entre la flora y la vida humana.

El filósofo chino Zhuangzi  (Chuang Tzu) decía; «Un árbol torcido vive su propia vida, pero un árbol recto se convierte en madera», La idea compara dos árboles. Uno torcido, lleno de nudos, que nadie quiere cortar, y otro recto, perfecto para convertirse en tablas y vigas. A simple vista parece una observación botánica, pero el filósofo la usó como metáfora de algo más profundo: la relación entre ser útil para los demás y ser libre para uno mismo, algo que debemos buscar ser o imitar también en nuestras vidas o en lo que pensemos, sintamos o hagamos diariamente, para hacer sostenible y estable no solo nuestras vidas sino la de proyectos que tengamos en común con otras personas. Que deben entender y conocer de sus habilidades, talentos o capacidades.

Zhuangzi Chuang-Tzu o Chuang Tzu, c. 369 a. C. – 286 a. C.) fue un pensador, poeta y maestro chino, considerado una de las figuras fundacionales y más influyentes del taoísmo filosófico, junto con Lao-Tsé.

Sus ideas centrales se organizan en torno a los siguientes ejes:

1. El valor de lo «inútil» (Wu Yong):

Zhuangzi criticaba la obsesión humana por la productividad y la utilidad práctica. Argumentaba que cuando la sociedad considera a una persona o cosa «útil», la explota, la deforma y termina por destruirla (como el árbol recto que es talado para hacer vigas).

2. La ilusión de las certezas y el relativismo:

Para Zhuangzi, los seres humanos nos encerramos en juicios rígidos sobre lo que es «correcto», «incorrecto», «bello» o «feo», olvidando que estos conceptos son completamente relativos al observador.

3. La fluidez de la realidad (El sueño de la mariposa):

«Es la mejor metáfora de su idea sobre la fluidez de la realidad. Aparece en el segundo capítulo de su obra principal (Zhuangzi) y resume cómo las fronteras que construimos en nuestra mente —entre el yo y el mundo, la vigilia y el sueño, la vida y la muerte— son en realidad permeables y cambiantes.