Mita’i es niño en guaraní, que es la lengua nativa hablada en algunos países sudamericanos, y si lo tradujéramos sería; ¡atención con el niño!, y no es un aviso solo para los países sudamericanos, porque el fenómeno climático “el niño”, que no es una simple tormenta o un período de calor pasajero, sino un evento climático global que altera drásticamente los patrones meteorológicos de todo el planeta.
Hay lugares donde hace más frío o calor por más o menos tiempo, así como la existencia de accidentes climáticos cómo precipitaciones que a su vez producen perjuicios cómo inundaciones dañando infraestructuras y lo más importante que son las vidas de personas que importan no sólo por cómo luzcan, se oigan o se hagan sentir donde y cuando sea, sino por lo que, y cómo piensen, sientan o trabajen por o para lo que sea.
Ahora un artículo informativo al respecto se titula como; “El Niño, postal funesta de un futuro con miles de víctimas”. Investigadores advierten que ofrece un anticipo de las temperaturas que podrían ser normales en los próximos 20 años.
Debemos entender que el fenómeno climático de El Niño altera de forma drástica los patrones de precipitaciones y temperaturas a nivel global, generando impactos severos que varían según la región geográfica.
Impacto a nivel global
Organizaciones internacionales y estudios climáticos (como los del Climate Impact Lab y agencias de la ONU) señalan que los países en desarrollo con alta dependencia agrícola y menor infraestructura de mitigación sufren las consecuencias más graves en términos de seguridad alimentaria y salud:
África subsahariana (ej. Sudán y Nigeria: Altamente expuestos a sequías extremas, pérdida masiva de cultivos y graves crisis de escasez de agua y alimentos.
Sudeste Asiático (ej. Indonesia): Severamente golpeado por sequías prolongadas que afectan la producción de materias primas vitales e incrementan el riesgo de incendios forestales incontrolables.
India: Su economía y suministro de agua dependen en gran medida de los monzones, los cuales suelen debilitarse o volverse erráticos bajo el influjo de El Niño, amenazando la agricultura nacional.
En América Latina:
Ecuador y Perú: Son históricamente los más vulnerables en la costa del Pacífico debido al calentamiento anómalo del mar. Sufren inundaciones devastadoras, desbordes de ríos, destrucción de infraestructura vial y graves daños en la pesca y el sector agrícola.
Centroamérica (principalmente Honduras, Guatemala y El Salvador): Sufre severos periodos de sequía dentro del llamado Corredor Seco, lo que arrasa con las cosechas de subsistencia, limita drásticamente el acceso al agua potable y eleva los índices de inseguridad alimentaria.
Paraguay, Argentina y el sur de Brasil: Organismos como el Banco Mundial advierten que estas naciones experimentan impactos económicos directos y una fuerte volatilidad inflacionaria debido a los extremos climáticos. Mientras que en algunas zonas provoca lluvias e inundaciones excesivas que dañan la infraestructura y dificultan la logística rural (como el transporte ganadero), en otras genera crisis hídricas que afectan la generación de energía hidroeléctrica y el rendimiento de los cultivos.
Panamá: Al sufrir drásticas reducciones en las precipitaciones, el país experimenta severas restricciones operativas en el Canal de Panamá, limitando el tránsito diario de buques y afectando la cadena de suministro del comercio internacional.
Ya sentimos sus efectos en el país y vamos a seguir padeciendo a lo largo de este año según han pronosticado a pesar de que no tenemos radar por incompetencia y corrupción.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
