La felicidad es el estado de grata satisfacción espiritual y física. Un estado al que todos pretendemos llegar diariamente y para eso algunos empiezan su día aseandose, vistiendose adecuadamente para la jornada que le espera y desayunar lo que resulte apetitoso cómo útil para tener las energías suficientes que sirvan para trabajar o rendir bien de acuerdo a los los desafíos que tengamos que también nos deben hacer felices para desarrollarlos bien, porque ser empleado para lo que sea con felicidad ayuda a que seamos creativos y eficaces ante cualquier tarea que nos sea dada para hacer.
Entre los consejos básicos que debemos tener en cuenta y en lo posible ponerlos en práctica se encuentran que debemos enfocarnos en cultivar relaciones positivas, practicar la gratitud y el perdón, mantener una mentalidad positiva y resiliente. Además, hacer actividades significativas que te apasionen, cuidar tu bienestar físico (ejercicio, dieta, descanso) y cultivar el amor propio y la aceptación.
Oímos recomendaciones de los padres, abuelos, psicólogos, más no de historiadores. Yuval Noah Harari dice que “para ser feliz no hace falta tener poder, basta con estar satisfecho con lo que tienes”. El autor de importantes obras cómo “Sapiens”, “Nexus” y “Sapiens y Homo Feus”, reflexionó sobre la relación entre poder y bienestar.
El israelí destacó que la clave de la felicidad no reside en la acumulación de influencia o recursos, sino solo en la capacidad de valorar lo que posee y puede hacer. Soplo tómese unos segundos y piense en la cantidad de mendigos en el mundo y personas en terapias intensivas o cualquier tipo de terapia para recuperar habilidades cómo el caminar bien, hablar o pensar adecuadamente por cualquier motivo cómo el haber salido de un accidente, porque así nacieron o lo que los haya llevado a esas lamentables condiciones de vida, por otro lado evalúe cómo ha despertado hoy y lo que ha hecho, cómo el haber dado unos pasos a su baño o comedor.
Venir de la obscuridad
Vengo de haber respirado con traqueotomía, haber tragado el desayuno que pudo comer sin asistencia y saludar oralmente a quien sea que se haya despertado con usted. Ya son sencillos motivos para estar feliz. Antes después del accidente que sufrí, no lo podía hacer y me encontraba casi todo el tiempo quejándome del estado en que me encontraba; sentado en una silla de ruedas, usando un collarín, alimentándome por sonda naso gástrica y respirando por traqueotomía y con poca capacidad de recordar detalles básicos cómo el día, la fecha y lo que había hecho ayer o hace instantes, donde me encontraba o el nombre de personas con las que solía relacionarme antes. Ahora descubro la felicidad de las pequeñas cosas.
Ahora parece que la felicidad está muy ligada al poseer cosas, o consumir lo que sea nos ofrezcan tiendas reales, virtuales o quien sea, nos enfocamos a tener dinero para adquirir aquello que puede servir para algo, pero si logra hacernos feliz el tenerlo ya es suficiente la razón de haber gastado por ese algo.
Según Harari lo único que debemos hacer es valorar lo básico que tengamos y podamos hacer sin tener que estar buscando siempre el poder de controlar lo que sea, que nos lleva al Síndrome de Hubris, que describe una arrogancia desmedida y un ego exagerado por parte de personas en puestos de poder, trasladando a un desprecio por los demás y una pérdida de contacto con la realidad.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
