sábado, mayo 2

Felicidad y sencillos consejos

Todo ser humano o ser vivo en el mundo busca su estado de felicidad o las condiciones que ayuden a llegar a ese nivel, a veces creemos que llegaremos a ese estado de vida con cosas, viajes o consumiendo y acumulando herramientas, ropa, calzados o consumiendo lo que puede servir pero no es usado para sus fines. Todo eso  puede hacernos felices pero debemos tener en cuenta por cuánto tiempo nos puede alegrar esos ejercicios, y si realmente valdría la pena invertir o gastar en las promociones u ofertas que pueden generar felicidad. Más hace poco me tocó leer un artículo donde el experto en salud mental español Rafael Santandreu dice; «La verdadera felicidad se alcanza cuando empiezas a dejar de quejarte y valorar que estás vivo y sano».

No digo que se ponga en el lugar de quienes están en una terapia intensiva, solo imagine estar en una habitación con un suero para medicarse, traqueotomía para respirar, sonda nasogástrica para alimentarse, sonda vesical para drenar la orina de la vejiga, sin poder moverse  o interactuar con su entorno social, es una experiencia que me tocó años atrás y les digo que no fue la más feliz del mundo. Tiempo después cuando salí de aquella terapia y volví a respirar por la nariz, estar parado con un andador, férulas y bastón solo agradecí siempre esas alternativas, cuando los médicos y el personal médico que me atendieron me dijeron que estuve al borde de despedirme que cómo repito; “gracias a Dios y lo que conspiró para que así sea, sigo con vida y salud”, respiro, veo, escucho, trago y camino con las rodillas lastimadas que aunque duelan y ocasionen caídas de vez en cuando, no puedo seguir en el suelo donde sea, me levante y continuo mis responsabilidades con mis habilidades básicas intactas.

El largo proceso de la vida

Muchas personas buscan la felicidad en los recuerdos de la infancia o en los años de juventud, convencidas de que aquellas etapas fueron las mejores. La edad adulta, con sus responsabilidades y preocupaciones, suele percibirse como una carga que limita el disfrute de la vida. El único momento en el que podemos hacer y sentir lo que nos dé comodidad, satisfacción y alegría es cuando estemos con vida y salud, siempre me dicen que no debo volver atrás en el tiempo para evitar las molestas convulsiones, pero de los buenos recuerdos que tengo de la terapia intensiva rescato el poder ver y escuchar a mi familia que estuvieron conmigo en la terapia intensiva, los escuche, sentí y siguen conmigo aunque tenga problemas con la memoria y mi forma de hablar, que también estuvo en recuperación con la fonoaudiología, me ayudaron y ayudan con sus exigencias, que aunque parezcan “pesadas” o molestas, sin esas demandas hoy no estaba caminando, hablando, caminando, pensando y escribiendo en orden.

El experto en salud mental sostiene que el bienestar auténtico no depende de la edad ni de la etapa vital, sino de la forma en que cada persona decide pensar y relacionarse con su entorno.  «La mejor etapa de la vida de una persona es cuando empieza a pensar correctamente, a dejar de quejarse y apreciar las cosas increíbles, mágicas, incluso espirituales, que hay a su alrededor en cada momento de su vida. Por eso cada vez que surgen situaciones o momentos incómodos en mi vida, inhalo y exhalo fuerte, agradeciendo esa posibilidad o bebo un sorbo de agua que al tragarlo también agradezco y en mi interior cómo mi exterior sonrío, soy feliz, y me doy cuenta que solo necesito de esas cosas básicas para ser feliz y no tanto de superfluas que pueden tener su utilidad y cumplir funciones. Pueden que   sirvan para dar felicidad o resolver dramas en nuestro día a día, que al lograrlo cumplen la función de otorgarnos bienestar, más debemos tener en cuenta por cuánto tiempo nos tendrán satisfechos esas cosas o momentos que tengamos en nuestra vida. El único y verdadero periodo donde existe la verdadera prosperidad y por eso debemos siempre tener en cuenta las recomendaciones de nuestros padres de niños, jóvenes o adolescentes que es la famosa expresión de; “¡cuidado!”, una recomendación que la repiten con frecuencia porque como personas mayores de edad conocen más y mejor la vida y los riesgos que en ella existen que pueden afectar o destruir la felicidad en un pestañeo. Por eso estoy de acuerdo con Rafael Santandreu y coincido con su recomendación que espero sirva al lector de mis  columnas en este sitio que pretende informar y hacer pensar sobre temas locales e internacionales.