Connect with us

Suscribirse

Editorial

Esencial

¿Nuevas categorías en la escala social?

Hemos aceptado con pasmosa docilidad una serie de nuevas categorías, digamos, sociales producto del virus chino que nos puso de rodillas. La situación de alerta roja en lo peor de la pandemia nos obligó a hacerlo y ahora imperan sobre nosotros casi sin darnos cuenta.

Si Ud. tiene más de 65 años es “vulnerable”. Debe quedarse en casa. ¿Tiene permiso de circulación? Si no lo tiene, debe volver a su casa. ¿Tiene certificado de trabajo? De la respuesta dependerá si sigue su camino o debe volver por
donde vino.

Son más de las 22.00. Está prohibido circular. Póngase el tapabocas. Se arriesga a una multa si no lo hace.
Con niños en el auto, no. Vuelva a su casa. Y así hasta el infinito. Hemos aceptado todo esto como algo imprescindible, como única arma para defendernos de la enfermedad, por lo menos, hasta que salga la vacuna.
Pero tal vez la peor de todas sea esta: ¿A qué se dedica Ud… ah, administrativo en un shopping. No es trabajador esencial. Vuelva a su casa.

Pocas subcategorías deben ser más humillantes y que provoquen tanta impotencia como ser catalogado “no esencial”. La vieja Academia nos orienta un poco al respecto. “Sustancial, principal, notable” dice el diccionario. Y ejemplifica: “La racionalidad es esencial en el ser humano”. Algo indisoluble, que define y caracteriza la condición de ser humano. ¿Y el trabajo, no es esencial? Ah, eso depende del “rubro” en el que se inscriben trabajo y trabajador, decreta la pandemia.

¿Producís comida, atendés enfermos, sos policía o militar? Sos esencial. ¿Sos jardinero, cocinás en un restaurant, atendés una librería? No sos esencial. Así fue durante el periodo más duro de la pandemia y aún sigue siéndolo en muchos aspectos. ¿Cómo, dar de comer a la familia y sostener su dignidad, como lo veníamos haciendo, no es
esencial?

Claro, se entiende, cuando la vida depende de medidas heroicas no hay tiempo para sutilezas ni explicaciones elaboradas. Cuando el Titanic se hundía su capitán decretó “niños y mujeres primero” (¿los esenciales?) y así quedó en adelante, hasta que a alguien se le ocurrió poner botes para todos.

Sin duda, la pandemia nos pilló como al Titanic hundiéndose después de chocar. Para el futuro, habrá que ir pensando otras soluciones, en donde lo esencial recobre su significado y, dejando de ser un adjetivo, recupere su sustancialidad.

No te pierdas:

Papeleos medioevales

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

La incógnita 8D

Editorial

No es Dinamarca, pero…

Editorial

Clima político

Editorial

Subproductos de la pandemia

Editorial

Sismos en Camelot

Editorial

¡Marche un subsidio…!

Editorial

Forzando la máquina

Editorial

Copyright © 2020 El Independiente | Libre y Transparente
Desarrollado con mucha garra en

Seguinos
Suscribite al Independiente