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Opinión

Embaucados y desilusionados

Para que exista un compromiso es necesario que haya conocimiento. No se puede improvisar en el manejo de lo público.

Muchas expectativas se generan al inicio de un periodo presidencial, característico a todo nuevo periodo, pero que lastimosamente repite el patrón de fracasos de los demás gobiernos desde 1989. Tras el fracaso que ha significado el gobierno que lo antecedió, citando, un profundo debilitamiento de las instituciones democráticas, un atropello reiterado del orden jurídico nacional y el aumento significativo de la franja de pobreza en nuestro país, nos queda decir, con todo lo malo que manejan, cuanto falta para que termine este periodo?.

Vengo sosteniendo que estamos caminando hacia una madurez democrática, donde ya el estado ha dejado de ser el empleador principal y esto fuerza a que muchos comiencen a entender que la cosa pública debe ser bien administrada y con personas que sean servidores públicos eficientes, sin privilegios y con un alto nivel de compromiso y transparencia en sus funciones. Ya la gente no tolera a los corruptos dentro del estado. Ahora se cuentan con herramientas como las leyes 5189 y la 5282 para hacerles seguimientos y controlarlos.

La gestión pública se ha vuelto tan compleja en la actualidad, que demanda de una alta eficiencia para hacer que las acciones se lleven a cabo en medio de una ciudadanía cada vez más informada, que demanda y exige soluciones a sus problemas cotidianos.

Ya pasaron casi dos años y medio de los 5 años que debieron demostrar un sacrificio en la modernización del estado, la eficiencia de sus actores y el compromiso del arduo trabajo diario de los administradores de turno que hasta el momento solo han ganado la desconfianza del pueblo y posiblemente una gran derrota en las próximas  elecciones. Un golpe brusco de timón solo será posible con un sincero dialogo donde la transparencia y la justicia social sean los indicadores que juzgue el desempeño de los que asumen esta responsabilidad, antes que la gente los saque con un juicio político que siempre duerme en el cajón de los enemigos.

Nos jugamos la democracia en todo sentido. Si una vez más nos defraudan los próximos candidatos municipales, solo seguirá creciendo el deseo colectivo de esperar un “mesías” que en el desconocimiento de la desesperación solo traiga hambre para muchos y beneficios para pocos.

Mientras solo puedo decir que estamos embaucados y desilusionados, o usted no?

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