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El trabajo no remunerado y su impacto en el Paraguay

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Ayer se presentó un informe en colaboración con la Secretaría Técnica de Planificación del Desarrollo Económico y Social (STP), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y las Naciones Unidas Paraguay, esto con el fin de visibilizar el valor del tiempo durante los trabajos no remunerados en los hogares y su incidencia en el desarrollo del país.

De este modo, el informe permitió cuantificar el valor de las tareas domésticas no remuneradas, dentro de las cuales las mujeres tienen una mayor carga del tiempo de trabajo no remunerado a lo largo de todo su ciclo de vida. En el estudio se calcula también cuánto equivale dicha producción respecto al Producto Interno Bruto (PIB).

Así, por ejemplo, se presentaron unos índices divididos en edad, que demostraron las brechas existentes entre hombres y mujeres para desempeñarse en el mercado laboral. En la serie de índices, de la cual Verónica Serafini fue coordinadora, quedó demostrado que a cualquier edad, las mujeres trabajan de manera no remunerada por mucho más tiempo que los hombres.

Por otra parte, hablando del nivel de consumo de entre hombres y mujeres, se demuestra que existe un déficit para ellas, comparándolo con sus ingresos: el consumo de las mujeres supera sus finanzas, a diferencia de los hombres, cuyos ingresos superan su consumo.

Las mujeres no presentan superávit bajo criterios tradicionales económicos y los hombres presentan superávit extendido entre 26 y 62 años de edad. En otro punto, poniendo en perspectiva la situación de mujeres y hombres dentro del mercado laboral, con trabajos remunerados, la situación no cambia mucho, pues los hombres pueden llegar a ganar G. 35 millones, mientras ellas se aproximan a los G. 20 millones.

Con respecto al trabajo no remunerado, la coordinadora mostró las consecuencias económicas para las mujeres, pues el nivel de productividad de ellas se traduce en G. 20 millones, mientras que el de ellos apenas supera los G. 5 millones.

Igualmente, si el trabajo no remunerado se contabilizara, las mujeres dejarían de presentar un déficit a lo largo de su ciclo de vida y pasarían a tener un superávit durante
28 años, entre los 26 y 54 años de edad, pues contarían con ingresos más altos que sus propios consumos.

La brecha respecto a los hombres se cerraría si se reemplazara el trabajo no remunerado con políticas de cuidado, posibilitando el ingreso y el aumento de la cantidad de horas en el mercado laboral. Así, mujeres y hombres tendrían una producción similar hasta los 35 años.

ECONOMÍA
Para dimensionar el aporte del trabajo no remunerado, se toma el Producto Interno Bruto (PIB) como el 100%, dentro del mismo un 22,4% hace referencia al trabajo no remunerado del hogar y en ese porcentaje nuevamente el 76% del trabajo es realizado únicamente por las mujeres.

Todo esto se traduce en G. 45,9 billones, pues el trabajo no remunerado equivale en peso a la producción primaria y el comercio juntos. Limpieza, cocina, cuidado de niños y otras actividades más son las principales en el estudio mencionado.
Al respecto, la experta Serafini afirmó que sin igualdad no hay un correcto desarrollo sostenible. Sin políticas laborales, económicas, de cuidado y finalmente de empleo constituyen un factor inherente a la vida de cada ser humano.

“Aquí necesitamos que quienes se encarguen de llevar a cabo políticas públicas o las apliquen, revisen y analicen los datos confirmados, para aplicar así reglamentaciones poco a poco y dependiendo del grupo de personas con su respectivo nivel de socialización”, apuntó.

De esta manera, no es lo mismo hablar de planes políticos para el sector de la niñez, la adolescencia o la reinserción laboral de las mujeres, pues cada uno tiene su propia manera para presentarse a través de diversos condicionamientos legales.

Es así como se busca avanzar hacia la autonomía económica y bienes de las personas, logrando también la reducción de brechas a partir de una mayor igualdad entre hombres y mujeres, lo cual resulta fundamental para la sostenibilidad del crecimiento económico y para el desarrollo del país. Desde el Gobierno, destacaron que ya llevan a cabo programas y herramientas para mejorar esta realidad.