martes, mayo 12

EL COMPARTIR Y OBLIGACIONES

Compartir, del latín compartīri, es la acción de distribuir, repartir o dividir algo en varias partes. De esta forma, es posible el disfrute en común de un determinado recurso o espacio. Los padres deben permitir que sus hijos distribuyan sus cosas desde la consciencia y no por miedo a posibles represalias si no lo hacen. Así aprenden de verdad qué es la generosidad y la empatía con otras personas. El acto de compartir forma parte de un proceso complejo que conlleva la comprensión y madurez de varios hitos del desarrollo humano. 

Compartimos desde siempre. El obligar a alguien a actuar en contra de su voluntad, ya sea mediante la fuerza, la manipulación o la presión emocional, tiene repercusiones profundas que van desde lo psicológico hasta lo ético. Obligar a hacer algo atenta contra la autonomía personal, ocasiona el efecto de la reactancia psicológica. La psicología explica que cuando sentimos que nuestra libertad de elección está amenazada, experimentamos un estado emocional llamado reactancia. La persona tiende a rechazar la actividad impuesta, incluso si originalmente le gustaba o le convenía, solo para reafirmar su libertad. 

Si obligas a alguien a realizar una tarea (como estudiar o hacer ejercicio), destruyes su interés natural por ella. La motivación pasa de ser interna (querer hacerlo) a externa (evitar un castigo), lo que rara vez es sostenible a largo plazo, cómo el obligar a limpiar ordenar, estudiar, trabajar o compartir. Obligar a alguien a compartir, especialmente en la infancia, es una práctica que ha sido cuestionada por la psicología del desarrollo que es la rama de la psicología que estudia los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales que experimenta el ser humano a lo largo de su vida. Un viaje que debe cuidar, cómo atiende sus cosas, comodidades, alimento o lo que pueda compartir o no.

Las razones principales por las que la imposición de compartir es:

  1. Interrupción del Sentido de Propiedad
  2. Confusión entre Generosidad y Sumisión
  3. Desarrollo de la Autonomía y Límites.
  4. Entender la diferencia entre compartir y «esperar el turno»

Estimular mas no imponer

No está mal compartir porque desarrolla el sentido de generosidad y empatía con el otro, y este espíritu es útil en cualquier comunidad, para que esta pueda prevalecer sin problema. Y la empatía es mucho más que «ponerse en el lugar del otro»; es una herramienta biológica y social que permite la supervivencia y la prosperidad de nuestra especie. Sin ella, la estructura de la sociedad y nuestras relaciones personales se desmoronarían. Lo que debemos hacer además de enseñar a compartir es evitar la obligación de hacerlo por los dilemas que causarían en la cabeza de los niños. Que deben crecer sanos mental y físicamente para que asuman tareas académicas, laborales y sociales sin dilema. 

Si le tocó la oportunidad de ser padre tenga en cuenta estos consejos y además de cuidar de sus hijos, cuide sus formas de guiarlos en la vida que hoy no es la que tuvieron ustedes, sus padres, tíos o abuelos ayer. Y que habrán sido corregidos o educados de una forma determinada, y hoy día ya no es la misma forma de tratar o enseñar a un niñ que no debe crecer en una anarquía, sino entender que existen reglas de comportamiento en la casa propia cómo la de otras personas, en la institución de estudios, trabajo o cualquier organización donde se relacione con otras personas.