miércoles, mayo 13

Desextinción / Félix Martín Giménez Barrios

A principios de esta semana, se dio a conocer una noticia que no dejó a nadie
indiferente en la comunidad científica y más allá. Científicos de Colossal Biosciences,
empresa estadounidense de biotecnología e ingeniería genética, utilizando técnicas de
edición genética, revivieron a la especie extinta hace más de 10000 años, el lobo
terrible. Lo que hicieron fue trabajar en el genoma del lobo gris, pariente vivo más
cercano, incorporando información genética obtenida de fósiles del lobo prehistórico.

Es importante aclarar que no se trata de una clonación directa, no han traído de vuelta
a la vida al lobo terrible puro a partir de ADN antiguo e intacto. Obtener ese material
genético es imposible al no poder preservarse por tanto tiempo. Por lo que estos
animales creados en laboratorios son más bien unos híbridos de lobo gris, pero con
rasgos genéticos del lobo que habitó el periodo conocido como el Pleistoceno. Este
proyecto, aunque fascinante, plantea interrogantes en cuanto a la ética.

A lo largo de la historia, en cuanto a sus avances y descubrimientos, muchos
científicos se han preguntado si podían hacerlo, no si debían o no. En el caso de
resucitar artificialmente a especias extintas, ¿debemos jugar a ser dioses solo porque
podemos hacerlo? La línea entre el avance científico y la arrogancia humana parece
ser muy delgada. Los defensores más fanáticos de la ciencia argumentan que no se
debería tener miedo a crear vida, más si ayuda a evitar extinciones de especies.

Por un lado, la resurrección de una especie como el lobo terrible, puede ser vista como
un logro científico impresionante. Revivir a un cazador canino gigante podría sonar
para muchos como una buena idea, especialmente para la conservación y
restauración de ecosistemas dañados. Aunque también nos plantea preguntas sobre
la relación entre los humanos y la naturaleza. ¿Qué papel deberíamos jugar como
especie en la conservación y restauración de la biodiversidad? ¿Por qué nos
obsesionamos con revivir especies extintas en lugar de cuidar de las que aún caminan
con nosotros?

En fin, de momento sigue siendo temprano para encontrar respuestas a estas
preguntas, pero es evidente que requerirán de una reflexión cuidadosa y de debates
informados. Algo como la desextinción es sin duda un tema complejo y multifacético.
Es importante considerar los puntos de vista éticos, filosóficos y científicos a la hora de
querer resucitar especies extintas. Por el momento solo es segura una cosa, nos
enfrentamos a un futuro en donde la ciencia ficción se mezcla con la realidad.