
El economista Francisco Ruiz Díaz, actual presidente del INDERT, fue uno de los actores del golpe militar del año 1989, como soldado de la Fuerza Aérea Paraguaya, en ese entonces como Sargento 1° MAM FAP, explica cómo pasa de su experiencia anterior en el ejército, a su actual cargo en el ente agrario, donde los indicadores que viene alcanzando se constituyen en una revolución en la titulación de tierra, pese a la oposición de un pequeño grupo de funcionarios que se enriqueció a costa del sufrimiento de los campesinos. De un promedio de 927 títulos entregados al año, hasta el 2023, a 6.502 en su primer año. Considera que el cambio se explica en el propósito que uno tiene en la vida.
¿Incidió este antecedente en lo que es como presidente del INDERT?
Es una pregunta interesante, porque hay experiencias en la vida y forman el carácter para encontrar el propósito de lo que uno busca como ser humano. Entonces, uno determina el propósito y detrás viene la felicidad. Si uno logra encontrar el propósito, uno se siente feliz. ´
¿Y cuál es su propósito?
Mi propósito siempre fue servir y es algo que logré encontrar más o menos a los 40 años. Y aplico lo que normalmente se denomina en los estudios matemáticos que es la geometría fractal, que dice que la naturaleza tiene la capacidad de replicarse, que en guaraní se denomina hekombo’e, que uno termina siendo lo que ve o ha tenido de parámetro.
¿Y cómo estableció su parámetro?
En mi caso, ya sea el fractal o hekombo’e, es mi madre. Toda mi vida he admirado a mi madre, principalmente 2 cosas, la vocación de servicio que ella tenía, porque era profesora rural y el segundo factor que me impuso es la honestidad. No tuvo una mancha en toda su vida pública.
¿Cómo se formó su carácter y de dónde surgió la idea de trabajar incluso los fines de semana?
Hay cosas en la vida que le forman a uno el carácter y mirar a mi madre me formó el carácter y al formar uno busca el propósito, y cuando descubre es feliz, desde el ámbito militar y desde el ámbito civil. Tuve la oportunidad de trabajar en el ámbito privado con la posibilidad de duplicar o triplicar mi salario, pero quizás no iba a lograr mi propósito. La administración pública me permite encontrar lo que me hace feliz.
¿Cómo calza en el INDERT ese propósito?
Hace que uno se comprometa y lleve adelante su pensamiento, su idea, principios, su propósito, con la mayor honestidad posible, porque nadie es perfecto. Me llevó a que tenga como compromiso el INDERT. A esto le sumo la lealtad. Me une una amistad con el presidente de la República y el deseo de no defraudar me lleva a cuidarme lo más que pueda y llevar adelante el trabajo, de conformidad a como yo sé que es su pensamiento.
¿Hay acompañamiento en el INDERT?
Hay oposición en el INDERT, así como el presidente de la República tiene oposición y en la Fuerza Aérea yo aprendí que cuando ya llegó el tiempo de algo nuevo es el momento de desechar, probar con un nuevo esquema. Chile y Paraguay fueron los últimos que persistieron en el modelo político anterior de los 80, la dictadura ya no era un modelo viable. Y es lo que ocurre en el INDERT, el modelo anterior ya terminó, y cuanto más rápido se entienda es mejor. La experiencia del golpe a mí me enseñó que en el INDERT había que hacer un cambio. Sin embargo, tengo que decir que la gran mayoría del capital humano del INDERT esperaba el cambio y una oportunidad, así como la población paraguaya esperaba con respecto al dictador Stroessner.
¿Cuál es la oportunidad que esperaban los funcionarios del INDERT?
Haciendo un paralelismo con el Golpe del 89 en el INDERT, la mayoría le puso la cruz al modelo anterior, esperaban la oportunidad y este es el momento. La institución llegó a un punto de inflexión y lo que sorprende es el cambio rápido, porque de pasar de ser una institución capturada por un pequeño grupo de personas que se enriqueció con la institución, resulta que ahora el INDERT pasa a ser una institución premiada a nivel internacional por la FAO y ya es el segundo premio, porque el INDERT ha causado una revolución que debe ser imitado por los demás países de Latinoamérica, de acuerdo a la afirmación del representante de la FAO de las Naciones Unidas, en Paraguay.
Periodista Senior