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Covid: el comienzo del fin

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Se que lo que ha generado el covid es algo inesperado para muchos, siendo los grandes países del mundo los más afectados. Nos obliga no solo a ser más cuidadosos con nuestra higiene sino incluso a poner en orden nuestras finanzas debido al duro golpe que sufrió el sector de empleos y la economía en general. Una encuesta de la OMS en el diario NY Times preguntaba que era aquello que había quedado luego de la pandemia como elemento de vida y respondí: el miedo, la limpieza, el tapabocas y la distancia con el otro. 

Paraguay aunque sea un país pequeño también se ve afectado por las pérdidas de empleo por efecto del covid.  Hoy somos testigos de la triste decisión de muchas empresas de “reducir” el personal para ajustar sus finanzas. El dinero ha estado como referencia de mi generación desde adolescentes, no es algo nuevo que hoy se da por la excesiva oferta tecnológica o por la enfermedad de consumir por el simple hecho de contar con dividendos, La empresa más grande del país el Estado.

Con casi 350 mil empleados según el BID nuestro socio prestamista número uno afirma que el 49.5% del gasto público va destinado a pagar salarios a nuestros empleados públicos. Sin confirmar que todos de ese grupo cobren dinero que no sea justo por lo que han hecho.

Por esas cifras, el Estado debería cuidar entre otas cosas  nuestra salud y recuperar  los empleos perdidos a causa de un virus se resienten de manera gravosa y  nos debe despertar para exigir un cambio duro en cómo gastamos nuestro dinero y cuánto debería ganar un parlamentario, ministro o embajador y todo el funcionariado. Hay que reformar el Estado para eso pero quien le pone el cascabel a ese gato adiposo, corrupto e incompetente.

Grandes retos

Cómo presidente del país estaría preocupado por la manera en que son usados los recursos de mi administración y pediría mayor responsabilidad para su uso positivo en los proyectos para los que fueron designados. Se malgastan más de 1.600 millones de dólares, eso quiere decir que se roban en compras de bienes y servicios.  Hay que reducir el mal uso de los fondos públicos y destinarlos a las áreas de urgente necesidad cómo son ahora salud, educación y otras áreas que en un futuro exigen fondos para enfrentar sus retos.

No estoy en los zapatos  de un parlamentario, ministro u otra autoridad pública para saber cuánto dinero gastan en su diario vivir, soy si de la idea de adoptar una vida más austera o con menos gastos en vestimenta, tecnología, peluqueria, bebidas o comida. Acabar con los excesos. De hecho, un vecino me sorprendió el otro dia al ir a su casa fuimos a su patio y me enseñó su huerta, le pregunté; ¿para qué haces esto? me respondió ¿cómo pensás que voy a comer este mes? a lo que respondí; ¿y lo que compras del super? y me dijo  “no me alcanza con lo que he comprado sino abuso con la comida ni los otros productos que utilizo en la casa.

Cambiar modos