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Social

Comunidades indígenas en peligro de desaparecer

La falta de empatía de las instituciones públicas para con las comunidades indígenas del país es una realidad.

El principal desafío al que se enfrentan las comunidades indígenas del Paraguay hoy es el poder participar en igualdad de condiciones a las demás poblaciones del país, poder disfrutar de sus derechos, sus tierras, el acceso a los servicios básicos, y a la documentación, por citar algunas. 

La población indígena es históricamente discriminada y olvidada por los gobiernos que se han sucedido a lo largo de los años. Adriana Agüero, coordinadora del área de casos y litigios de la organización Tierraviva a los Pueblos Indígenas del Chaco, comentó que existe una larga lista de reivindicaciones que están haciendo, pero el paso principal para subsanar esta deuda histórica es la existencia de una voluntad política.

Según la organización, la tierra es la base para el desarrollo étnico y económico, y la mayoría de las comunidades indígenas con tierras aseguradas están sobrepobladas y cuentan con un medio ambiente que no garantiza la práctica de estrategias económicas tradicionales de subsistencia, ni en muchos casos, la práctica de una agricultura que pueda sustentar las necesidades básicas de alimentación.

Por otra parte, los territorios indígenas fueron permanentemente devastados, se deterioró su medio ambiente y muchos recursos naturales fueron desapareciendo. “La principal causa de migración de familias hacia otros lugares, sean otras comunidades o centros urbanos, es la falta de tierra en cantidad o calidad suficiente. La situación de calle en las que muchas familias se encuentran en los centros urbanos los vulnerabiliza aún más”, según la organización.

“Estamos acompañando a la articulación indígena nacional por un presupuesto digno donde se evidencia que con pocos recursos se puede hacer la diferencia para que estas comunidades tengan una vida digna y puedan desarrollarse en igualdad de condiciones. Desde todas las administraciones que han estado a cargo del Instituto Paraguayo del Indígena en los últimos años se demuestra una baja ejecución presupuestaria, han tenido fondos en gran cantidad, pero la capacidad administrativa ha decrecido bastante”, acotó Agüero.

Agregó que hay una gran necesidad de que dentro de las demás instituciones públicas se visualicen los fondos que puedan ser destinados a esas comunidades. Puso el ejemplo del Ministerio de Salud, que cuentan con fondos, pero no se puede saber cuánto es para el beneficio de los indígenas, lo que sí pasó en la antigua Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat) donde había una diferenciación por los programas que fueron encaminados.

“Una voluntad real puede realmente marcar la diferencia. En esta cuarentena se evidenció la falta de preparación de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), cuya función es paliar y reaccionar de urgencia y esta situación le sobrepasó, los indígenas fueron dejados de lado nuevamente”, acotó

COMUNIDADES EN PELIGRO

En el último libro de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) “La tragedia ambiental de América Latina y el Caribe”, en su capítulo X, se especifica que el eje central en torno al cual ha girado la lucha de las comunidades indígenas en las últimas décadas es el reconocimiento de sus identidades distintivas como sujetos de derechos colectivos y, entre estos, principalmente el derecho a ejercer la libre determinación, la propiedad colectiva del territorio y la participación política. 

Señala que alrededor de 2010, América Latina y el Caribe contaban con una población indígena cercana a los 45 millones de personas y que esta población se caracterizaba por su gran heterogeneidad, Paraguay, con poco más de 100.000 personas indígenas, y muchos pueblos se encuentran en peligro de desaparición física o cultural.

Se estima que existen alrededor de 200 pueblos indígenas en aislamiento voluntario en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela que, debido a la presión ejercida sobre los recursos naturales de sus territorios o zonas cercanas, se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.  

“Estas comunidades se denominan de distinta manera en cada país, pero muchas se caracterizan por haber sufrido decenios de discriminación, exclusión o inclusión lesiva que las han dejado al margen de una participación efectiva en la formación de las naciones en las que habitan”, precisa el libro.

Apunta que hay una gran necesidad de impulsar estrategias más acordes con la composición social y cultural de las regiones, y con miras al abastecimiento interno y a la conservación y rehabilitación de los ecosistemas.

“Cualquier modelo coherente de desarrollo sostenible tendría que empezar por revertir la aguda concentración de la riqueza y el ingreso en la sociedad; pretender avanzar en un camino hacia un modelo más “suave” sin enfrentar este problema es absurdo. Las libertades de las que actualmente gozan quienes disfrutan de recursos ilimitados imponen una carga en términos de mala calidad del ambiente y los servicios sociales que no es abordable sin una profunda reforma fiscal”. 

 

DESDE TIERRA VIVA

Agüero explicó que no pararon en esta cuarentena y en las distintas fases, estuvieron haciendo trabajo constante de monitoreo a 99 comunidades indígenas de Presidente Hayes con quienes se tiene un trabajo histórico de más de 26 años de trayectoria de Tierra Viva en cuanto al aseguramiento de tierras y reforzamiento del ejercicio de los derechos humanos desde una visión de interculturalidad.

“Los datos recogidos fueron altamente preocupantes, entonces se trabajó en proyectos de asistencia humanitaria a las comunidades del Chaco, tratando de paliar la ausencia de las instituciones públicas que solo realizaron dos asistencias en todo este tiempo”, concluyó.

 LOS INDÍGENAS DEL PARAGUAY

La población indígena del Paraguay está compuesta por 19 pueblos que pertenecen a 5 familias lingüísticas, según la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), en 2013 había una población total de 112.848 personas, en 531 comunidades, 241 aldeas y 54 núcleos familiares.

Según datos de Tierra Viva, el pueblo Mbya Guarani es el de mayor población y el más extendido en términos de ocupación territorial, seguido por el Ava Guaraní y luego el Nivaclé entre los pueblos de mayor cantidad de población. Los pueblos Ayoreo, Guaraní Ñandeva, Guaraní Occidental, Qom, Aché, Maká, Yshir, por otra parte, presentan una proporción muy similar de población aunque menor a los anteriormente nombrados. 

Por otra parte, los pueblos Guaná, Tomaraho y Manjui se encuentran proporcionalmente con menos de 1% de población a comparación con los otros pueblos, esto en palabras de la DGEEC significaría que “de no tomarse medidas oportunas, la disminución de estos pueblos podría acentuarse peligrosamente”.

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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