ciclismo es una actividad humana, deporte y medio de transporte que consiste en el uso de la bicicleta para recorrer circuitos al aire libre, pistas cubiertas o vías públicas.
Es una de las actividades físicas más populares, accesibles y completas del mundo, ya que promueve la recreación, el ejercicio cardiovascular y la movilidad sostenible. Ahora una comunidad argentina se organiza para que personas ciegas puedan andar en bicicleta.
Algo que para algunos parecería algo imposible porque la vista es uno de los sentidos más importantes al transportarnos en cualquier transporte en espacios públicos para movernos bien y evitar complicaciones con quien sea en el camino o el entorno donde decidamos movernos a un lugar específico o por motivos de salud biológica o entretenimiento con otras personas que la mayoría de las veces no tendrán la misma resistencia o fuerza para cumplir desafíos planteados por alguien en particular o no reunirían los sentidos necesarios para transportarse con seguridad donde sea.
Debemos entender que una persona ciega o con discapacidad visual severa puede pedalear y disfrutar del ciclismo, pero con una condición lógica: necesita un guía que dirija el rumbo y controle el equilibrio dinámico. Y en la Argentina no hay una sola ciudad, sino varias ciudades que cuentan con grupos, asociaciones y redes de voluntariado muy activas donde las personas ciegas pedalean regularmente en bicicletas tándem (dobles) junto a guías videntes. Y es este espíritu de cuerpo y empatía colectiva lo que sirven para lograr un propósito de vida y felicidad donde sea.
Un avance revelador
Es importante saber que una persona ciega puede hacer prácticamente todo lo que hace una persona vidente, adaptando los métodos, las herramientas o el sentido que utiliza para procesar la información. Incluso gracias a la tecnología actual, el diseño inclusivo y el desarrollo de otras habilidades sensoriales y cognitivas, las barreras se han reducido drásticamente para lograr integrar a todo ser humano en las tareas recreativas, académicas o laborales.
No debemos cerrarnos o discriminar a personas que presenten dificultades físicas o cognitivas, porque, aunque a algunos les cueste creer, tiene habilidades a veces más desarrolladas que a quien consideramos “normal” o no tenga limitaciones físicas o de cualquier tipo que no le permita hacer cosas.
Es fundamental saber también que el espíritu inclusivo no es solo un acto de bondad o una postura políticamente correcta; es una filosofía de vida, un enfoque cultural y una estrategia social que transforma las estructuras humanas.
El espíritu inclusivo tiene un impacto humano, porque desarrolla el/la;
- Sentido de pertenencia y dignidad: Para las personas que históricamente han sido marginadas (como personas con discapacidad, minorías o adultos mayores), la inclusión valida su existencia y su valor como ciudadanos de pleno derecho. Esto reduce drásticamente los niveles de aislamiento, depresión y ansiedad.
- Desarrollo de la empatía: Vivir en un entorno inclusivo obliga a los individuos videntes, neurotípicos o sin discapacidades motrices a salir de su propia burbuja. Al interactuar con realidades diferentes, se entrena la capacidad de ponerse en el lugar del otro, debilitando los prejuicios inconscientes.
- Reducción del sesgo del «observador»: El espíritu inclusivo nos enseña a valorar a las personas por sus capacidades y su potencial, en lugar de enfocarnos en sus limitaciones visibles o diagnosticadas.
Avances por demas interesantes para un sector de la población que tiene severas limitaciones visuales.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
