¿Que hablen bien o mal, pero que hablen?
“Que hablen bien o mal; lo importante es que hablen de mi” es la frase que acuño Salvador Dalí y que se fue adoptando en distintos ámbitos, incluyendo el marketing y la comunicación política. Hoy es una especie de mantra que se repite casi sin sentido, como una certeza inamovible.
¿A Carlos Portillo le sirvió su fama? Y de él se habló mucho, y estoy seguro que su exposición mediática fue antes que nada una situación fortuita, propia de la improvisación. Metió en su curriculum digital que tenia decenas de licenciaturas, era abogado, administrador, arquitecto y hasta cinto negro de karate (estoy exagerando claro, pero sí, tenía muchos títulos y no pudo demostrar haber cursado esas carreras.
Era una especia de Sheldon Cooper o Doogie Howser en papeles). A esta pifiada se le sumo su part...