miércoles, junio 24

Caso Felicita: único acusado irá a juicio oral tras 22 años del crimen

El principal sospechoso por el asesinato de Felicita Estigarribia enfrentará juicio oral tras permanecer prófugo durante 21 años.

El caso de Felicita Estigarribia, la niña de 11 años asesinada en Yaguarón en 2004, avanzó a una etapa decisiva luego de que el Juzgado de Carapeguá ordenara la apertura de juicio oral contra Fredy Antonio Florenciano Brítez, acusado de homicidio doloso y coacción sexual. La decisión judicial se produce más de dos décadas después de uno de los crímenes que más impactó a la sociedad paraguaya y que dio origen al Día Nacional de Lucha contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes.

¿Qué resolvió el Juzgado de Carapeguá?

El juez Hilario Bustos resolvió elevar a juicio oral la causa contra Fredy Antonio Florenciano Brítez, considerado el principal y único acusado por la muerte de Felicita Estigarribia.

La determinación fue adoptada durante la audiencia preliminar realizada este miércoles, donde las fiscalas María Isabel Arnold y Carina Sánchez, de la Unidad Especializada contra la Trata y la Explotación Sexual Infantil, ratificaron íntegramente la acusación presentada por el Ministerio Público.

La defensa del acusado no presentó incidentes ni objeciones procesales y decidió allanarse a la acusación fiscal, lo que permitió avanzar directamente hacia la etapa de juicio oral. Las partes cuentan ahora con cinco días para comparecer ante el Tribunal de Sentencia que tendrá a su cargo el juzgamiento del caso.

¿Qué ocurrió con Felicita Estigarribia en 2004?

El crimen ocurrió el 31 de mayo de 2004 en el barrio Santa Librada de la ciudad de Yaguarón.

Según la acusación fiscal, Felicita, quien tenía apenas 11 años, salió de su vivienda para vender mandarinas, una actividad que realizaba cotidianamente para colaborar con el sustento familiar. Esa tarde habría sido llevada por el acusado hacia la zona del cerro Yaguarón.

De acuerdo con la reconstrucción de los hechos presentada por el Ministerio Público, una vez en el lugar la menor habría sido sometida a violencia física, sufriendo lesiones tras un forcejeo. Posteriormente, según la acusación, fue víctima de abuso sexual y posteriormente estrangulada.

El cuerpo de la niña fue hallado abandonado al pie del cerro Yaguarón, generando una profunda conmoción nacional que trascendió el ámbito judicial y marcó a toda una generación de paraguayos.

¿Qué pruebas sostienen la acusación de la Fiscalía?

La acusación fiscal se sustenta en los elementos reunidos durante una investigación que se extendió durante más de dos décadas y que continuó abierta pese a la ausencia del principal sospechoso.

Las fiscales sostienen que existen evidencias suficientes para sostener la imputación por los hechos punibles de homicidio doloso y coacción sexual, delitos por los cuales el acusado enfrentará el juicio oral.

La etapa de juzgamiento permitirá que el Tribunal de Sentencia analice las pruebas documentales, testimoniales y periciales acumuladas durante la investigación para determinar la responsabilidad penal del acusado.

¿Por qué el caso permaneció abierto durante más de 20 años?

Uno de los factores que prolongó el proceso judicial fue la condición de prófugo del principal sospechoso.

Fredy Antonio Florenciano Brítez permaneció fuera del alcance de las autoridades durante 21 años, situación que dificultó el avance del proceso penal y mantuvo abierta una de las investigaciones más emblemáticas de la historia reciente del Paraguay.

Su captura se produjo el 9 de julio de 2025 en el barrio Florida de Caaguazú, donde residía bajo perfil. Sobre él pesaban múltiples órdenes de captura vinculadas a distintos hechos punibles, entre ellos homicidio doloso y delitos contra la autonomía sexual.

La detención permitió finalmente que la causa avanzara hacia las etapas procesales que durante años permanecieron pendientes.

¿Qué impacto tuvo el caso en la legislación y la conciencia social?

El asesinato de Felicita Estigarribia trascendió el ámbito judicial y se convirtió en un símbolo nacional de la lucha contra la violencia hacia niños y adolescentes.

Como consecuencia del impacto generado por el crimen, el 31 de mayo fue establecido en Paraguay como el Día Nacional de Lucha contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niñas, Niños y Adolescentes, una fecha destinada a promover la prevención, la protección y la sensibilización sobre esta problemática.

El caso también contribuyó a fortalecer el debate sobre la necesidad de mejorar los mecanismos de protección infantil, las capacidades investigativas del Estado y las políticas públicas orientadas a prevenir situaciones de abuso y explotación sexual.

¿Qué espera la Justicia con el inicio del juicio oral?

La apertura del juicio representa una de las etapas más relevantes para una causa que permaneció abierta durante más de dos décadas.

El proceso permitirá exponer públicamente los elementos reunidos por la Fiscalía y ofrecer una respuesta judicial a un crimen que marcó profundamente a la sociedad paraguaya. Para los familiares de la víctima y para quienes acompañaron durante años el reclamo de justicia, el juicio constituye una oportunidad de avanzar hacia una resolución definitiva.

Más allá del resultado que determine el Tribunal de Sentencia, la llegada del caso a juicio oral reabre el debate sobre la capacidad institucional del sistema judicial para perseguir delitos graves, garantizar el acceso a la justicia y combatir la impunidad en hechos que involucran violencia contra la niñez.

¿Qué representa hoy el legado de Felicita para Paraguay?

A más de veinte años de su muerte, el nombre de Felicita Estigarribia continúa siendo una referencia dentro de las campañas de prevención del abuso infantil y de la defensa de los derechos de niños y adolescentes.

El juicio oral que comenzará en los próximos meses no solo buscará determinar responsabilidades penales. También constituye un recordatorio de la importancia de fortalecer las instituciones encargadas de proteger a los sectores más vulnerables de la sociedad y de garantizar que los crímenes contra la niñez no queden impunes, sin importar el tiempo transcurrido.