
Un ataque atribuido preliminarmente al crimen organizado reabre el debate sobre seguridad, capacidad operativa y control territorial en Canindeyú.
Un grupo de entre 20 y 30 hombres armados atacó durante la noche del martes el Puesto Policial N.° 4 de la colonia Naranjito, en el distrito de Ybyrarobaná, departamento de Canindeyú, dejando tres fallecidos, un suboficial herido y la sede policial completamente destruida por el fuego. Las autoridades investigan la participación de organizaciones vinculadas al crimen organizado, mientras el hecho vuelve a poner bajo análisis la capacidad de respuesta del Estado en zonas de alta conflictividad.
¿Cómo ocurrió el ataque al puesto policial de Naranjito?
El ataque se registró entre las 22:00 y las 23:00, según confirmó el comandante del Comando de Defensa Interna (CODI), general de Brigada Alberto Gaona. De acuerdo con los primeros reportes, los atacantes llegaron fuertemente armados y sorprendieron a los agentes que se encontraban frente al destacamento policial.
Los agresores abrieron fuego contra los uniformados y posteriormente incendiaron las instalaciones. Además del edificio policial, fueron destruidas cuatro patrulleras y tres vehículos particulares, lo que elevó considerablemente los daños materiales ocasionados durante el ataque.
Entre las víctimas fatales figuran dos efectivos policiales y un funcionario civil que realizaba labores de limpieza y residía dentro del puesto policial, según confirmó el fiscal Óscar Paredes.
¿Qué indicios manejan las autoridades sobre los responsables?
Aunque la investigación permanece en etapa inicial, el CODI sostiene que existen elementos que apuntan a la participación de estructuras del crimen organizado que operan en la zona fronteriza.
El general Alberto Gaona explicó que existen versiones contradictorias sobre el desplazamiento de los atacantes. Algunas indican que salieron desde una propiedad ubicada frente al destacamento policial, mientras otras sostienen que descendieron de vehículos antes de iniciar el asalto.
Hasta el momento no existe una identificación oficial del grupo responsable, aunque las autoridades señalaron que los atacantes vestían ropas camufladas, utilizaban botas militares, portaban armas largas y se comunicaban en idioma guaraní, características que forman parte de las líneas investigativas abiertas por el Ministerio Público.
¿Cómo logró sobrevivir el único suboficial herido?
El único sobreviviente del ataque fue el suboficial mayor Víctor Raúl Gavilán, de 47 años, quien logró escapar tras simular estar muerto en medio del enfrentamiento.
Según explicó el fiscal Óscar Paredes, el uniformado se encontraba dentro de una patrullera cuando recibió un roce de bala en la cabeza. Al desplomarse sobre el asiento del acompañante recibió un segundo impacto en el costado, permaneciendo inmóvil para evitar nuevos disparos.
Cuando los atacantes abandonaron el lugar, el suboficial consiguió refugiarse entre la vegetación cercana y posteriormente fue auxiliado por otros efectivos.
Inicialmente fue trasladado al hospital distrital de Curuguaty y posteriormente derivado al Hospital de Policía Rigoberto Caballero, en Asunción.
¿Cuál es el estado de salud del policía sobreviviente?
La directora del Hospital de Policía, Luz Céspedes, informó que el efectivo ingresó consciente, estable y sin lesiones que comprometan su vida.
La médica explicó que presenta un orificio de entrada en la región axilar, con una trayectoria que aparentemente alcanzó la cresta ilíaca, aunque los estudios médicos continúan para determinar el recorrido exacto del proyectil.
Según el reporte oficial:
- No requiere cirugía inmediata.
- No presenta pérdida importante de sangre.
- Permanece lúcido y hemodinámicamente estable.
- Los estudios complementarios continúan para descartar lesiones internas.
Las autoridades sanitarias señalaron que el paciente permanece bajo observación médica mientras evoluciona favorablemente.
¿Qué impacto institucional deja este nuevo ataque en Canindeyú?
El atentado representa uno de los ataques más graves contra una dependencia policial en los últimos años y vuelve a instalar interrogantes sobre la presencia del Estado en departamentos considerados estratégicos por las organizaciones criminales.
Canindeyú mantiene desde hace años una posición sensible por su ubicación fronteriza, la presencia de corredores utilizados para actividades ilícitas y los constantes operativos desarrollados por organismos de seguridad.
El hecho también reabre el debate sobre la capacidad operativa de las fuerzas desplegadas en la zona. La propia autoridad militar confirmó que la base de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) más cercana se encuentra aproximadamente a 65 kilómetros del lugar del ataque, distancia que podría incidir en los tiempos de respuesta ante hechos de alta violencia.
Además del impacto humano, el atentado genera consecuencias sobre la percepción de seguridad, la presencia institucional y la capacidad del Estado para garantizar el control territorial en áreas consideradas críticas para la lucha contra el crimen organizado.
¿Qué sigue en la investigación del ataque en Canindeyú?
El Ministerio Público, la Policía Nacional y el CODI continúan recolectando evidencias para determinar la identidad de los atacantes, reconstruir la secuencia del hecho e identificar la logística utilizada durante el operativo criminal.
Las pericias buscan establecer el origen del grupo armado, el tipo de armamento empleado y las posibles conexiones con organizaciones criminales que operan en la frontera.
El avance de la investigación será determinante no solo para esclarecer el atentado, sino también para evaluar eventuales ajustes en la estrategia de seguridad desplegada por el Estado en una de las regiones más sensibles del país.
Periodista Senior