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EL CANDIDATO
sábado, julio 24, 2021
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Asunción

Belgrano, militar a la fuerza
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Sus vanos intentos en Paraguarí y Tacuarí

Los argentinos celebran hoy el día de uno de sus próceres favoritos, Manuel Belgrano, abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar de destacada actuación en el proceso independentista. Belgrano es considerado un militar consumado, vencedor del ejercito realista en las batallas de Tucumán y Salta que consolidaron la formación de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

Algunos historiadores contemporáneos ven en Belgrano uno de los militares más brillantes de la historia argentina. Sin embargo, en la “expedición al Paraguay” mostró muy poco de esa brillantez sino más bien una propensión a subestimar a los criollos de Asunción, error que le costó muy caro.

Había recibido la orden de llevar una fuerza armada para asegurar al Paraguay su condición de provincia de la Confederación. Y a eso se aplicó. A principios de 1811 Belgrano cruzó el Paraná y se enfrascó primero en la batalla de Paraguarí, que por momentos parecía no inclinarse hacia ninguno de los bandos contendientes, pero que finalmente lo hizo hacia la fuerza que comandaban el Virrey Velazco pero sobre todo Manuel Atanasio Cabañas.

Belgrano terminó batiéndose en retirada, dejando 10 muertos, 13 heridos, 120 prisioneros y un considerable botín en armas y municiones para el ejercito de Asunción. Pero el prócer no iba a rendirse así nomás. Seis semanas después, en marzo de 1811, Belgrano volvió a las andadas reanudando su marcha e instalándose en la margen izquierda del río Tacuarí, cerca de lo que hoy es Carmen del Paraná.

Belgrano ubicó su tropa de 870 hombres en un dispositivo casi inexpugnable a un ataque frontal a través del río. Pero cometió un error garrafal, impropio de un militar de carrera: descuidó sus flancos y, sobre todo, la retaguardia. Y por allí se coló el comandante Juan Manuel Gamarra y mientras Cabañas y Caballero ocupaban a Belgrano con acciones de distracción, Gamarra le caía por la retaguardia provocando el desbande y final derrota del ejercito porteño.

Belgrano volvería al Paraguay en octubre de 1811, pero esta vez como misionero de buena voluntad de la junta porteña, con un Tratado de Amistad, Auxilio y Comercio que reconocía la autonomía del Paraguay ya declarado independiente en mayo de ese año, empezando su larga lucha por el reconocimiento de esa condición.

A Belgrano, en tanto, le esperaba una incierta travesía de misiones diplomáticas, guerra civil y duras jornadas para refirmar en Tucumán, en 1816, la independencia argentina.

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