15 de agosto en Paraguay recordamos un feriado nacional y es la fundación de la capital paraguaya; Asunción. Comenzó llamándose; la muy noble y leal ciudad Nuestra Señora Santa María de la Asunción, presidida por el teniente gobernador Domingo Martínez de Irala. En 1537 lo que fue un fuerte militar que luego se convirtió en una oficial ciudad para estrenar la administración jurídica de manera autorizada su orden que, en aquel entonces, imagino que no habrá tenido ni la cuarta parte de los problemas de ahora; inseguridad polución, desorden, manifestaciones y los problemas habituales de una capital sin orden ni clara autoridad que lleve la batuta y pelee para ordenar su localidad.
A esta altura de los tiempos debemos evaluar; qué ha hecho el pasado intendente de Asunción por la ciudad desde su elección. En realidad, su registro de no político fue suficiente para otorgar dicho título, pero muy lejos del nivel de gestión que se necesita para el cargo. Conociendo su pasado en los medios de comunicación y en especial de contar chistes, eso ciertamente no le hacía suficientemente capacitado para ordenar una ciudad y no cualquier ciudad. Nenecho como payaso nos dejó una ciudad quebrada.
Estamos hablando de un territorio de más de 500 mil habitantes que con el cono urbano supera los dos millones de habitantes que a medida corre el tiempo se va poblando con migrantes del interior que llegan y se ubican dónde pueden y hacen lo que sea para comer algo; limpieza o cuidado de vehículos, trabajos domésticos o cualquier actividad que de rédito para costear alimentos y/o cuidar a sus familias.
Una ciudad quebrada
Cuando no se alcanza dicho propósito empiezan los problemas; robos, asaltos, destrucción y todo lo que vemos en periódicos como fruto de la necesidad descontrolada: Hay mucho por hacer en Asunción y no todo depende de una persona o de las autoridades del municipio sino también de sus habitantes.
Sería lindo que su música que hablan de sus naranjos y sus flores vuelvan a pintar sus calles en vez de baches en sus caminos y antiguas casa en destrucción por el tiempo o porque no hubo un plan de conservarlas y hacerlas parte de un paseo histórico de la Asunción que fue además de fuerte español, espacio para sanar heridas de combatientes paraguayos en la guerra del chaco.
Asunción decadente es solo hoy el recuerdo de lo que fue y de lo que pudo ser. El hoy es una vergüenza colectiva. –

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
