TRÁNSITO MORTAL
Las rutas de nuestro país siguen matando, incluso aquellas que han sido otorgadas a consorcios privados para su construcción y para su mantenimiento, pero por sobre todo fallaron en su diseño original. La cuesta de Pedrozo en la parte baja del cerro de Caacupé volvió a ser protagonista el sábado a la noche con la muerte de toda una familia completa y otras personas más que también fueron afectadas por la violenta colisión de un camión cargado de ladrillos que perdió los frenos y terminó embistiendo contra los vehículos que estaban estacionados a la espera de la luz verde del semáforo.
Desde hace bastante tiempo se viene insistiendo sobre el peligro mortal que eso representa, pero nadie le ha hecho caso. Hace muy poco tiempo ya murieron seis personas en la misma circunstancia, pero no se ha hecho absolutamente nada desde uno de los ministerios públicos más inoperantes del país. Es imposible seguir sosteniendo a la ministra Claudia Centurión en el cargo, no sólo involucrada en una pésima gestión, sino también ahora ya cómplice de varios muertos en el camino.
No tiene la capacidad para dirigir un ministerio tan importante y tan vital en nuestro país. Nuestras rutas están llenas de baches que constituyen un verdadero peligro mortal para los que transitan por ellas. No se ha hecho la inversión que se debía, se ha contratado obras por las que no se ha pagado.
En definitiva, un verdadero desastre el Ministerio de Obras Públicas y se sigue sosteniendo a la ministra por la cercanía afectiva con la pareja presidencial. Mientras eso continúe, el presidente de la República, Santiago Peña, seguirá enviando las condolencias a la pareja presidencial del Ecuador por la muerte de su hijo, pero no tendrá tiempo para pensar en los muertos nuestros.
NO SE HACE NADA PARA LO QUE SE VIENE
El fenómeno del niño se comienza a vislumbrar de manera bastante elocuente en la magnitud que podría tener.
El ministro de Defensa ha dicho que podría ser peor que la inundación de 1983, que aún queda en el recuerdo de muchos, especialmente de los pilarenses, que vivieron situaciones drásticas y dramáticas. Es la hora de escuchar a los expertos, deberíamos echar mano a las universidades que tienen varios profesores que enseñan materias relacionadas al comportamiento climático y hacer la tarea antes de que sea demasiado tarde. Más de la mitad de la población de Asunción vive en zonas ribereñas, así que vamos a tener también una situación dramática en la capital paraguaya con miles viviendo en las plazas públicas dentro de muy corto tiempo debido a que tienen que subir de las aguas que inundan sus precarios lugares de vida.
Es tanta la situación de precariedad que el candidato cartista a la Intendencia Asuncena se ha asombrado de haber conocido el barrio Santa Ana, en donde viven 70.000 asuncenos en situaciones dramáticas todos los días. Además, que cuando venga la inundación será todavía mucho peor.
SOBERANÍA EN ENTREDICHO
Las cuestiones que tienen que ver con la soberanía del país tienen que basarse en los intereses nuestros y no en los intereses de los demás.
El Paraguay ha venido claudicando en esto desde hace mucho tiempo, no solamente en el Tratado de Itaipú, que es elogiado por Peña por haber puesto fin a un entredicho de carácter fronterizo que fue iniciado por el propio Brasil para terminar como terminó y haciéndonos perder en el camino 72.000 millones de dólares de energía que le cedimos a Brasil a precio de generación, cuando ellos tendrían que haber pagado el precio convenido entre ambas partes. Ahora nos encontramos en una situación en la que ya no habrá dinero para cuestiones de carácter social y el Paraguay dice que le va a pedir a Brasil que tenga que hacer obras complementarias, como el canal que pueda comunicar comercialmente la zona del Paraguay con el Atlántico a través de los cauces interiores del Brasil, que está dentro del tratado pero que nunca se concretó. Paraguay no ha tenido buenos negociadores a lo largo de su historia.
Muchos de ellos se vendieron a la contraparte. Y no sería nada raro que volvamos a caer en lo mismo porque no vemos una política exterior orientada a la defensa de los intereses nacionales, a un concepto realmente válido en el ejercicio de la palabra soberanía y de que realmente nuestros bienes naturales sean defendidos con lo que significa el gran trabajo y la épica de varios de nuestros compatriotas en las dos guerras internacionales.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
