miércoles, junio 24

APRENDIZAJE Y FELICIDAD

Las palabras que titulan este escrito quizá para algunos sea un sin sentido, porque al aprender no estuvimos o estamos felices. A veces la felicidad tampoco acompaña a la enseñanza de acuerdo al aprendiz o entorno con que cuente un educador. Arthur Brooks, catedrático de Harvard dice que: “Las personas más felices son las que nunca dejan de aprender”. Brooks tiene una doble designación en la Universidad de Harvard: es Profesor de Práctica de Gestión en la Harvard Business School (HBS) y Profesor de la Práctica de Liderazgo Público en la Harvard Kennedy School (HKS). Además, dirige el Leadership & Happiness Laboratory (Laboratorio de Liderazgo y Felicidad).

La búsqueda de la felicidad suele asociarse con factores como el éxito profesional, las relaciones personales o la estabilidad económica. Sin embargo, para Arthur Brooks, profesor de Harvard y uno de los especialistas más reconocidos en el estudio de la felicidad, existe un hábito mucho más simple que puede marcar una diferencia significativa en el bienestar cotidiano. Esta referencia.

Para entender esta referencia, lo biológico dice que cada vez que logra entender un concepto complejo, resuelves un problema o memorizas algo nuevo, su cerebro libera dopamina, el neurotransmisor del placer y la motivación. Y cuando aprende, las neuronas crean nuevas conexiones físicas y fortalecen las sinapsis existentes. 

Estimular el aprender

Al cerebro le entusiasma la novedad y el desafío moderado; de hecho, la rutina extrema y el estancamiento cognitivo reducen la producción de nuevas neuronas, mientras que el aprendizaje estimula la neurogénesis (la creación de nuevas células cerebrales), manteniéndolo joven y ágil.  Esta forma de ser natural de nuestro cerebro da razón a que el aprendizaje es un buen estimulante de la felicidad,

El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi acuñó el término «estado de flujo» para describir ese momento en el que estás tan inmerso en una actividad de aprendizaje o creación que pierdes la noción del tiempo. 

Esto ocurre cuando la tarea presenta un desafío que coincide con tu nivel de habilidad (no es tan fácil como para aburrirte, ni tan difícil como para frustrarse). Entrar en flujo apaga temporalmente la red neuronal por defecto (la zona del cerebro encargada de la autocrítica y la ansiedad), generando una profunda paz y felicidad.

Brooks agrega que  “Las personas más felices son las que nunca dejan de aprender. No lo hacen no por obligación, sino por curiosidad” y el interés constituye uno de los estados emocionales positivos más básicos y relevantes para el bienestar humano. Por eso si está concentrado en ser o estar siempre feliz tenga en cuenta que el aprender lo que sea también produce felicidad