jueves, septiembre 10

AfD arrasa en Sajonia-Anhalt y pone en jaque al gobierno de Friedrich Merz

La Alternativa para Alemania (AfD) logró este domingo una victoria histórica en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania, con el 44,5% de los votos, según la primera proyección difundida por la televisión pública ARD.

El resultado representa más del doble del 20,8% que el partido había obtenido en las elecciones regionales de 2021 y supone su mejor desempeño electoral en un estado alemán.

La magnitud del avance de AfD queda todavía más clara al compararlo con el resultado de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido del canciller Friedrich Merz. Los conservadores obtuvieron apenas el 18,5%, frente al 37,1% de hace cinco años.

Un resultado histórico para la ultraderecha

La victoria coloca a AfD ante una posibilidad inédita en la Alemania de posguerra: convertirse en la primera formación de extrema derecha en gobernar un estado alemán desde 1945.

Pero el resultado todavía no garantiza que pueda formar gobierno.

El Parlamento regional de Sajonia-Anhalt cuenta con 83 escaños y la mayoría absoluta requiere 42. Las primeras proyecciones sitúan a AfD muy cerca de ese número, pero el reparto definitivo dependerá de qué partidos superen el umbral electoral del 5%.

El comportamiento del partido BSW, que se encuentra alrededor de ese límite, puede ser decisivo. Si queda fuera del Parlamento, AfD podría acercarse mucho más a la mayoría absoluta en términos de escaños. Si consigue representación, la formación ultraderechista necesitaría más apoyos para alcanzar los 42 diputados.

Un golpe severo para Friedrich Merz

El resultado supone también un revés importante para el canciller Friedrich Merz y para la CDU.

El partido conservador había gobernado Sajonia-Anhalt desde 2002 y en las elecciones de 2021 había conseguido el 37,1% de los votos. Cinco años después, su apoyo prácticamente se reduce a la mitad.

La derrota llega además en un momento delicado para el Gobierno federal, marcado por el débil crecimiento económico, el aumento de los costes energéticos y el debate sobre inmigración y seguridad.

AfD ha conseguido convertir esas preocupaciones en el eje de su campaña, defendiendo una política migratoria mucho más restrictiva, el abandono de determinadas políticas climáticas y un cambio en la relación de Alemania con Rusia.

El malestar económico detrás del voto

Sajonia-Anhalt es uno de los estados económicamente más débiles de Alemania. Según los datos recogidos por Bloomberg, tiene el PIB per cápita más bajo de los 16 estados federados.

La región también ha sufrido un fuerte deterioro demográfico desde la reunificación alemana. Su población cayó más de una cuarta parte entre 1990 y 2024, una evolución vinculada al envejecimiento y a la salida de población hacia otras regiones.

Este contexto ayuda a entender por qué la elección no puede interpretarse únicamente como un referéndum sobre inmigración.

El resultado refleja también un creciente descontento con el funcionamiento del sistema político y económico alemán, especialmente en regiones del antiguo este del país que todavía presentan diferencias importantes respecto del oeste.

AfD gana terreno entre los votantes tradicionales

Uno de los elementos más relevantes de la elección es que el avance de AfD no se limita a los votantes de protesta.

El partido está consiguiendo atraer a sectores del electorado conservador tradicional que anteriormente respaldaban a la CDU.

La caída de los democristianos hasta el 18,5% demuestra la magnitud de esa transferencia.

Al mismo tiempo, la participación electoral se disparó. Las primeras estimaciones sitúan la participación alrededor del 76,5%, muy por encima de la registrada en las anteriores elecciones regionales.

La combinación de una mayor participación y un fuerte crecimiento de AfD constituye uno de los datos políticos más relevantes de la jornada.

El «cortafuegos» vuelve a estar en el centro del debate

El gran interrogante que se abre ahora es qué ocurrirá si AfD no alcanza la mayoría absoluta.

Los principales partidos alemanes mantienen el denominado Brandmauer, o «cortafuegos», que impide formar coaliciones con AfD debido a su carácter de extrema derecha.

Eso significa que incluso una victoria electoral cercana al 45% podría no traducirse automáticamente en el control del Gobierno regional.

Si AfD queda a pocos escaños de la mayoría, los demás partidos tendrán que decidir entre construir una alianza alternativa para impedir que gobierne o afrontar una situación de bloqueo político.

El candidato de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, ya ha presentado el resultado como un mandato para gobernar y ha insistido en que su partido busca un cambio político profundo.

Una señal de alarma para Berlín

Más allá de lo que ocurra finalmente con la formación del Gobierno regional, el resultado tiene una lectura nacional.

AfD acaba de demostrar que puede alcanzar más del 40% de los votos en una elección estatal, mientras que el partido del canciller queda por debajo del 20%.

Esto cambia la dimensión del desafío para Friedrich Merz.

Hasta ahora, la principal estrategia de los partidos tradicionales alemanes consistía en impedir que AfD llegara al poder mediante el Brandmauer.

Pero el crecimiento electoral del partido plantea una dificultad cada vez mayor: una cosa es mantener a AfD fuera del Gobierno y otra muy distinta impedir que se convierta en la fuerza política dominante.

La próxima batalla será nacional

El resultado de Sajonia-Anhalt será observado con atención en el resto de Alemania.

Para AfD, representa la confirmación de que su crecimiento electoral puede ir mucho más allá de los porcentajes que obtenía hace apenas unos años.

Para la CDU, en cambio, constituye una advertencia sobre el riesgo de perder parte de su electorado hacia la derecha.

Y para Merz, supone un problema adicional: el canciller deberá encontrar una manera de recuperar apoyo entre los votantes conservadores sin que su estrategia termine fortaleciendo todavía más a AfD.

La elección de Sajonia-Anhalt, por tanto, puede terminar siendo mucho más importante que lo que representa su población o su peso económico.

El dato político es contundente: AfD ya no es solamente una fuerza de protesta en el este de Alemania. Ha demostrado que puede convertirse en el partido dominante de un estado federado.

Y ahora la pregunta que queda abierta en Berlín es cuánto tiempo podrá el sistema político alemán contener ese avance.