Entre las actitudes sociales reprobables o censurables se encuentran la misoginia, la discriminación, la apatía social o no participar en actividades cómo elecciones municipales, presidenciales o convocatorias hechas por cualquier municipio para recordar o hacer algo importante parta el bien de la comunidad. Esta disposición puede entenderse también cómo la abstención es el acto por el cual un elector, teniendo el derecho a votar en una elección o consulta popular, decide no ejercerlo. Es decir, es la renuncia voluntaria a emitir un voto o participar de una actividad para el bien de todos en cualquier comunidad.
Ahora en algunos lugares se preguntan si la abstención ¿podría ser moralmente reprobable? Las actitudes moralmente censurables son aquellas que vulneran la dignidad humana, rompen la confianza colectiva o dañan el bienestar común.
En Paraguay estamos a cuadras de las elecciones municipales, que funcionan sobre todo si el poblador de la ciudad por sí solo decide ir a votar y cumple con su deber sin que sea “arreado” por alguien que busque hacer votar al mismo por un partido o candidato determinado, o “venda” su voto, que consiste en intercambiar el voto por una suma de dinero. Votar no es solo un derecho sino un «deber cívico» y, si los votantes ya no son recompensados con este tipo de comunicación gubernamental, el discurso sobre la abstención no ha cambiado mucho.
El costo de la abstención
No votar significa elegir el individualismo y negarse a jugar el juego de la democracia que se refiere a las reglas, estrategias y dinámicas que rigen la competencia por el poder en un sistema democrático. Y no existe en dictaduras donde todo queda en manos del dictador, déspota o quien ponga las reglas y diga lo que, cuando hacer lo que se “le cante”. Cómo alguna vez existió ayer en Paraguay.
Y aquellas no fueron las décadas más felices del país por el importante registro de torturas, desapariciones y otras posturas moralmente reprobables. Que aunque no sea el mismo sistema que tenemos hace más de 30 años y no sea el sistema político o social perfecto, también existen posturas condenables cómo es el abstenerse a elegir quiénes podrían administrar proyectos políticos para el bien de la comunidad. En la que se confía el buen futuro de la ciudad o país de acuerdo a las elecciones donde tengamos que votar por quienes confiamos que tienen la capacidad mental y espiritual para cumplir con lo que propongan hacer para el bien común. Asi que hay que participar.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
