La etimología de la palabra «economía» proviene del latín «o economía», que a su vez se deriva del griego «οἰκονομία» (oikonomía). Este término se compone de «οἶκος» (Oikos), que significa «casa», y «νέμειν» (némein), que se traduce como «distribuir» o «administrar». Por lo tanto, la economía originalmente se refería a la gestión del hogar y los recursos familiares, luego pasó a estudiar o evaluar comunidades de personas más grandes cómo países, empresas o cualquier organización que dedique su tiempo y esfuerzos para administrar sus finanzas o de personas determinadas.
La economía es la ciencia social que estudia cómo las sociedades administran los recursos escasos para producir bienes y servicios, y distribuirlos entre las personas para satisfacer sus necesidades. Así personas que se encuentran en clases sociales son una forma de estratificación social que agrupa a los individuos según sus condiciones de vida, principalmente determinadas por criterios económicos, laborales y educativos.
Las tres grandes divisiones tradicionales de clase social son;
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Clase alta: Compuesta por propietarios de grandes empresas, altos ejecutivos y personas con herencias o patrimonios significativos. Tienen una gran influencia en el poder económico y político.
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Clase media: Es un sector muy amplio y diverso. Incluye a profesionales universitarios, pequeños comerciantes, empleados administrativos y técnicos calificados. Suelen tener cubiertas sus necesidades básicas y acceso a educación, salud privada, vivienda propia y recreación.
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Clase baja (o trabajadora): Integrada por trabajadores de sectores operativos, manuales o informales. Sus ingresos suelen estar ajustados al día a día, enfrentan mayor inestabilidad laboral y tienen menos margen de ahorro o protección ante crisis económicas.
Una clase en crisis
Ahora ya se sabe que la clase media de EE. UU. no se está encogiendo. Si en la posguerra (los años 50 y 60) la clase media era el motor indiscutible del «sueño americano» y abarcaba a la gran mayoría de la población, hoy la realidad es muy distinta. El fenómeno se conoce técnicamente como la polarización de ingresos.
Las causas principales del encogimiento de esta clase social son;
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La desindustrialización y la globalización: En el siglo XX, un empleo en una fábrica automotriz o de manufactura permitía a una persona sin título universitario comprar una casa, tener dos autos y enviar a sus hijos a la universidad. Muchos de esos empleos se automatizaron o se trasladaron a países con mano de obra más barata, destruyendo la base laboral de la clase media tradicional.
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El estancamiento de los salarios reales: Aunque la productividad de la economía estadounidense ha crecido enormemente desde los años 70, los salarios de los trabajadores promedio, ajustados a la inflación, se han mantenido prácticamente planos. Las ganancias del crecimiento económico se han concentrado en el 1% o 10% más rico.
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La crisis del costo de vida: Ser de «clase media» en EE. UU. hoy cuesta mucho más caro. Tres pilares fundamentales para la estabilidad familiar se han disparado por encima de la inflación general:
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La vivienda: Los precios de los alquileres y las hipotecas son prohibitivos en las zonas con pleno empleo.
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La educación universitaria: El endeudamiento estudiantil es una carga masiva para los jóvenes profesionales.
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La salud: El sistema sanitario estadounidense, altamente privatizado, puede quebrar a una familia de ingresos medios ante una enfermedad grave.
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El tiempo aceleró el proceso
El encogimiento o reducción de una clase social —especialmente visible en las clases medias de las economías desarrolladas— no ocurre de la noche a la mañana. Es un proceso estructural que transforma la economía, la cultura y la psicología de una sociedad.
La clase media tradicional se redujo porque muchas familias alcanzaron mejores condiciones con el tiempo, no porque hubiera más personas por debajo. Al mismo tiempo, también aumentó la desigualdad. Cuanto más arriba en la escala de ingresos llegaba una familia, más desproporcionada era la mejora. En lugar de que los ricos se hicieran más ricos y los pobres más pobres, ricos y pobres se enriquecieron por igual, aunque a ritmos muy diferentes.
La distribución de las clases sociales en Paraguay presenta una estructura particular que los analistas suelen describir con forma de pirámide ensanchada en la base o de «torre», donde una gran masa de la población se concentra en los estratos bajos y medios-bajos, mientras que las clases altas representan un porcentaje muy reducido pero con un alto nivel de concentración de ingresos.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
