El aborto es la interrupción del embarazo por causas naturales o provocadas. En Brasil, se estima que ocurren entre 729.000 y 1.250.000 abortos inducidos anualmente, aunque la cifra exacta es difícil de determinar debido a la práctica clandestina de la mayoría de los abortos. Los abortos legales, realizados en casos permitidos por la ley (como violación, riesgo para la vida de la madre y anencefalia), son aproximadamente 2.000 al año.
Ahora una nueva ley de Río de Janeiro exige que hospitales públicos exhiban carteles antiaborto. Acaba de entrar en vigor en esa ciudad cariocoa una nueva ley que exige que todos los hospitales públicos y clínicas gestionadas por el gobierno municipal exhiban carteles antiaborto con mensajes como: “¿Sabías que el feto es desechado como residuo hospitalario?”, para elevar la consciencia acerca de esta práctica legal en algunos países e ilegal en otros.
Los activistas de los derechos reproductivos consideran la ley como el último ejemplo de una tendencia creciente en todo Brasil a restringir aún más el acceso al aborto en un país que ya tiene algunas de las leyes más restrictivas del mundo.
Una discusión de alcance global
El aborto es ilegal en países cómo El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, Polonia, Egipto, Paraguay, Filipinas, El Vaticano, Madagascar y otros países del planeta, hogar de seres humanos y otras condiciones de vida que sin procreación atentamos contra nuestra existencia en este planeta. En algunos países que podrían presentar riesgos demográficos se promueve la concepción de vidas mediante el pago de lo que valga la concepción y cobertura para las necesidades básicas del bebé y la familia los primeros meses en nuestro mundo.
En el país más grande de América Latina, el aborto sólo es legal en casos de violación, cuando la vida de la embarazada está en riesgo o si el feto tiene anencefalia, un trastorno cerebral fatal. Sin embargo, en los últimos años, políticos, médicos e incluso jueces han tomado medidas para impedir los abortos incluso en esas circunstancias. Un congresista brasileño propuso un proyecto de ley que castiga los abortos después de las 22 semanas –incluso en casos de violación o riesgo de vida– con hasta 20 años de cárcel. Y el debate sigue la igual que los abortos.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
