domingo, mayo 17

3×3 por Benjamín Fernández Bogado. Jueves 26 de febrero del 2026

CON CORRUPCIÓN IMPERANTE NI LOS MILITARES SIRVEN
La inseguridad crece en el país, ha sido asaltada una
institución bancaria en la zona de Naranjal, en el Alto Paraná, como también se han dado
otros hechos similares como el secuestro en curso de un cultivador agrícola también de la
misma zona. Entonces lo que el gobierno ha encontrado como argumento resolutivo que la mejor
forma de combatir la inseguridad es sacar a los militares a la calle para que hagan una tarea de
seguridad interna, algo que no solamente molesta y enoja a los policías que argumentan de
que constitucionalmente son ellos los únicos encargados de esa tarea y despierta también la
alarma en torno a lo que podría ser una militarización del país. Condiciones en las que los
militares han probado de que no han sido para nada eficientes, gastando mucho dinero para
combatir el EPP en la zona norte del país sin resultados efectivos.
Ciertamente la formación o  el entrenamiento de los militares no está dado para que hagan
tareas de seguridad interna para los que sí están preparados los policías, aunque sospechados de corrupción porque han sido entrenados
para dicha actividad. Apart,e están más en contacto con los actores de ese mundo donde la
delincuencia se nutre. Los militares viviendo en cuarteles no tienen la experiencia que
significa compartir espacios y territorios con aquellos que forman parte del ámbito delictivo.
Toda una serie de preguntas e interrogantes que no han sido respondidas por el decreto de
Santiago Peña que le da a los militares ahora la tarea de combatir la inseguridad, cosa que
reitero no está facultado en términos constitucionales de hacerlo, ni tampoco existe una
experiencia positiva que muestre que los militares paraguayos hayan sido notablemente
eficientes en asuntos de seguridad interna. Cuando se establecía el estado de sitio de
manera reiterada y constante bajo la dictadura de Stroessner, los militares jugaban un rol
protagónico pero sobre la base de una estructura completamente distinta a los tiempos
democráticos que nos toca vivir. La inseguridad se combate con mayor justicia, mayor
eficacia en la tarea investigativa policial, mayor inteligencia aplicada para prevenir los
crímenes y por sobre todo mucho menos corrupción.

YA NO AGUANTAN MAS
Los gremios que nuclean a las vialeras están muy
enojados porque no cobran desde hace mucho tiempo sus acreencias del estado que han
calificado a la ministra de obras públicas Claudia Centurión de cuadripléjica porque no
escucha los reclamos ni hace nada con respecto a lo que están pidiendo desde hace varios
meses y no le han dado garantías de que le van a pagar. También las farmacéuticas pegan el
grito al cielo y muchos cuestionan a estos dos gremios afirmando de que cuando les tocó
tener que aportar para las campañas políticas  lo hicieron jubilosamente para Peña y para el partido colorado que muchos dicen que
ahora está bien que sufran las consecuencias de no haber obrado con inteligencia para
poder escoger un gobierno que tenga mayores certezas a la hora de pagar.
Esto finalmente tiene un alto impacto en la economía. Sectores que ocupan a mucha mano
de obras se encuentran ahora sin recursos para pagar y para movilizar otras obras que se
tengan que hacer. El gobierno mientras tanto sigue presumiendo de endeudarnos con mil
millones de dólares en guaraníes para cubrir algunos agujeros y también al mismo tiempo
informándonos de que la economía anda muy bien.
Si ella fuera de esa manera no habrían acreencias que pagar por más de 1.300 millones de
dólares que es toda la deuda interna que tiene el gobierno con distintos actores. Hay que
presumir menos, hay que trabajar más, hay que evitar el mal gasto público y por, sobre todo
hay que dejar de robar 2.000 millones de dólares al año.
TOMATES POR LAS NUBES
La producción de rubros agrícolas como el ají se ha mostrado bastante interesante para
algunos sectores ubicados en la zona de GuayaIbí donde una cooperativa va a exportar por
un volumen importante a una conocida empresa que vende el producto, el picante, con
mucho éxito a nivel global. Puede ser un rubro nuevo para la economía paraguaya, pero hay
que sostener el paso. Así como durante mucho tiempo tuvimos apertura en áreas como el
cedrón Paraguay de venta en los mercados europeos luego aquello decayó.
El mundo del negocio agrícola es bastante fluctuante y muchas veces las inversiones que se
hacen durante un tiempo no se sostienen en el tiempo. Esa es una cuestión que debe
tenderse también de manera muy clara para evitar que hayan descontentos y decepción debe
como las que se dan con los tomateros. Ahora el gobierno ha decidido importar la hortaliza
debido a los altos costos que tienen el mercado que han llegado a 28 mil guaraníes el kilo.
Si no podemos proveer de tomates locales deberían dejar ingresar a los de afuera porque de
lo contrario los precios golpean tremendamente el bolsillo ya castigado de cada uno de los
usuarios paraguayos. Habría que buscar también formas de planificación que permitan
tener el producto de alta demanda durante todo el año sin ningún tipo de inconvenientes.
De lo contrario veremos las cosas contradictorias.
Productores paraguayos que tiran sus tomates y otros importadores que inundan el
mercado local. Algo hay que hacer para ordenar este desarreglo administrativo y productivo
del tomate paraguayo.