TAMBORES DE GUERRA
El mundo no parece para nada tranquilo al inicio del 2026, al contrario, la agitación sube de tono en varios sitios del mundo con amenazas de
intervenciones, de guerras, de conflictos que no parecen apagarse y con una realidad de organismos
internacionales que anteriormente podía contener de alguna manera esos conflictos y que
ahora luce completamente incapaz de hacerlo. Estados Unidos a través de Donald Trump no
solamente ha colocado las amenazas en el plano de los discursos, sino que lo lleva adelante.
El caso de Venezuela es un caso concreto, el caso de Ucrania es otro en donde se
entremezclan intereses geopolíticos mucho más amplios y en donde la gravedad del
conflicto podría indicar definitivamente que vamos a una tercera guerra mundial que no
será para nada similar a las anteriores ya que la capacidad nuclear de los países beligerantes
es notablemente grande y sus efectos terriblemente devastadores podrían ser sobre varias
regiones en el mundo. Mientras todo eso acontece nosotros bien alejados de ese mundo de
conflicto miramos de manera muy remota esa realidad que la vamos a sentir en sus
consecuencias apenas se desate una confrontación del tamaño global. Mientras tanto
seguimos forzando y tensando la cuerda haciendo de que las posibilidades de encontrar
soluciones racionales parezcan muy distantes y muy remotas.
intervenciones, de guerras, de conflictos que no parecen apagarse y con una realidad de organismos
internacionales que anteriormente podía contener de alguna manera esos conflictos y que
ahora luce completamente incapaz de hacerlo. Estados Unidos a través de Donald Trump no
solamente ha colocado las amenazas en el plano de los discursos, sino que lo lleva adelante.
El caso de Venezuela es un caso concreto, el caso de Ucrania es otro en donde se
entremezclan intereses geopolíticos mucho más amplios y en donde la gravedad del
conflicto podría indicar definitivamente que vamos a una tercera guerra mundial que no
será para nada similar a las anteriores ya que la capacidad nuclear de los países beligerantes
es notablemente grande y sus efectos terriblemente devastadores podrían ser sobre varias
regiones en el mundo. Mientras todo eso acontece nosotros bien alejados de ese mundo de
conflicto miramos de manera muy remota esa realidad que la vamos a sentir en sus
consecuencias apenas se desate una confrontación del tamaño global. Mientras tanto
seguimos forzando y tensando la cuerda haciendo de que las posibilidades de encontrar
soluciones racionales parezcan muy distantes y muy remotas.
A ESCUELAS PÚBLICAS POR FALTA DE DINERO
La situación económica de muchos hogares
paraguayos ha forzado a que sus hijos vayan a colegios y escuelas públicas ya que no
pueden pagar los costos de una educación privada. Hoy un término medio en una escuela
de esas características es 2.500.000 guaraníes por cada hijo.
Si se tienen dos se van cinco millones ya pueden imaginarse el efecto que esto tiene en la
billetera de la gente. No solamente se denuncian las heladeras vacías sino también las
billeteras vacías y cuando Peña afirma de que esa es una buena noticia en realidad lo que
tendría que anunciarnos como buena es que la calidad de la educación pública ha superado
a la privada y que esa es la razón por la que muchos padres deciden enviar a sus hijos a
dichas escuelas o colegios, pero eso no acontece. Seguimos teniendo grandes rezagos en
materia de lectoescritura, en capacidad de operaciones matemáticas elementales y desde el
Ministerio de Educación se estimula que cualquiera que ingrese a la escuela con cualquier
resultado siga pasando de grado independientemente de que haya aprendido o no.
Las consecuencias las tenemos incluso en los propios candidatos a maestros que se aplazan
de manera masiva. Evidentemente no estamos abordando el problema educativo con la
gravedad que se debiera. Estamos mirando lo que aparece sobre la superficie y que refleja
una crítica situación económica para muchos hogares paraguayos y lo tomamos como un
estímulo a la educación pública cuando eso no es verdad.
paraguayos ha forzado a que sus hijos vayan a colegios y escuelas públicas ya que no
pueden pagar los costos de una educación privada. Hoy un término medio en una escuela
de esas características es 2.500.000 guaraníes por cada hijo.
Si se tienen dos se van cinco millones ya pueden imaginarse el efecto que esto tiene en la
billetera de la gente. No solamente se denuncian las heladeras vacías sino también las
billeteras vacías y cuando Peña afirma de que esa es una buena noticia en realidad lo que
tendría que anunciarnos como buena es que la calidad de la educación pública ha superado
a la privada y que esa es la razón por la que muchos padres deciden enviar a sus hijos a
dichas escuelas o colegios, pero eso no acontece. Seguimos teniendo grandes rezagos en
materia de lectoescritura, en capacidad de operaciones matemáticas elementales y desde el
Ministerio de Educación se estimula que cualquiera que ingrese a la escuela con cualquier
resultado siga pasando de grado independientemente de que haya aprendido o no.
Las consecuencias las tenemos incluso en los propios candidatos a maestros que se aplazan
de manera masiva. Evidentemente no estamos abordando el problema educativo con la
gravedad que se debiera. Estamos mirando lo que aparece sobre la superficie y que refleja
una crítica situación económica para muchos hogares paraguayos y lo tomamos como un
estímulo a la educación pública cuando eso no es verdad.
RUTAS QUE MATAN
Las rutas en mal estado continúan generando
accidentes mortales. Aparecen varios casos en diferentes tramos.
El Ministerio de Obras se ha desenganchado de su labor de cuidar estas arterias. Lo ha dicho
el propio Ministro de Economía a su colega de Obras Públicas que dice que tiene recursos
pero no hace lo que debiera y ésta le responde diciendo que en el cargo uno siempre está
expuesta a recibir diferentes tipos de agravios. Pero hay que concretar una cosa: Las rutas del país se encuentran muy abandonadas en las que debería existir una inversión y
atención del Ministerio del Ramo. Las imágenes que proyectan la ruta que va de Concepción
a Vallemí son de cráteres lunares en donde las condiciones son realmente calamitosas y de
alto grado de abandono. Hace poco también en la ruta que va a Santa Rosa de la Guaraú un
médico y su madre perdieron la vida debido a un bache en ese tramo carretero.
Y no hay día en que no tengamos alguna información de un accidente que se generó por
pésimas condiciones viales. El Ministerio de Obras Públicas debe hacer su trabajo. Por cada
oportunidad que se pierde en la atención de este tipo de tramos viales hay muertes que se
lamentan o situaciones gravosas que son atendidas en nuestros hospitales públicos.
accidentes mortales. Aparecen varios casos en diferentes tramos.
El Ministerio de Obras se ha desenganchado de su labor de cuidar estas arterias. Lo ha dicho
el propio Ministro de Economía a su colega de Obras Públicas que dice que tiene recursos
pero no hace lo que debiera y ésta le responde diciendo que en el cargo uno siempre está
expuesta a recibir diferentes tipos de agravios. Pero hay que concretar una cosa: Las rutas del país se encuentran muy abandonadas en las que debería existir una inversión y
atención del Ministerio del Ramo. Las imágenes que proyectan la ruta que va de Concepción
a Vallemí son de cráteres lunares en donde las condiciones son realmente calamitosas y de
alto grado de abandono. Hace poco también en la ruta que va a Santa Rosa de la Guaraú un
médico y su madre perdieron la vida debido a un bache en ese tramo carretero.
Y no hay día en que no tengamos alguna información de un accidente que se generó por
pésimas condiciones viales. El Ministerio de Obras Públicas debe hacer su trabajo. Por cada
oportunidad que se pierde en la atención de este tipo de tramos viales hay muertes que se
lamentan o situaciones gravosas que son atendidas en nuestros hospitales públicos.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
