jueves, septiembre 3

3×3 jueves 3 de septiembre del 2026 por Benjamín Fernández Bogado

 

LOS ECONOMISTAS HAN COLISIONADO

El manejo de la economía paraguaya se pensaba que con economistas se iba a mejorar notablemente, especialmente lo que significa a la organización interna de la gestión. de lo que hace los  350 mil empleados nuestros con nuestro dinero. Sin embargo, podemos concluir que este es el periodo de mayor desastre de la administración económica en mucho tiempo, comparable con los tiempos de Luis González Macchi.

Ahora parece, según la Contraloría, que el Estado paraguayo y varias empresas le deben al IPS 1.750 millones de dólares. El Estado, que tenía que aportar un porcentaje, nunca lo hizo. La última vez que aportó algo fue durante la pandemia y después nunca más hizo ningún tipo de aporte.

¿Cómo podemos pretender que la previsional, que además es administrada desde el Ejecutivo, el mayor moroso, el que coloca al presidente y a los miembros del Consejo, alguna vez funcionaría bien cuando tiene unas acreencias tan enormes que le impiden tener recursos y caja para la compra de medicamentos y para la gestión de la salud especialmente? Ahora el titular del IPS, Isaías Fretes, dice que hay plata hasta febrero, pero afirmó: «estamos prácticamente colapsados». Hace poco también tuvo oportunidad de hablar con Peña, su jefe en el Ejecutivo, a quien tendría que haberle recordado que pague el Estado sus acreencias y con ese dinero se tenga que tratar de salvar de alguna manera a la previsional. De momento todos están haciendo algo para que se funda.

LA GRANJA DE LA MENTIRA

La investigación en torno a aquellos que manipulan información, datos y se encargan de diseminar noticias falsas y ataques innominados a varios sectores políticos del país podría tener una derivación judicial con una presentación de demanda en contra de la viceministra del Ministerio de la Información y de la Tecnología, la que estaría detrás de una página que durante varios años estuvo atacando a toda persona crítica al gobierno y quien recibían un pago público para hacer esa tarea. Con la detención del argentino Cerimedo en Bolivia , con varios tentáculos también en el Paraguay, luego de intentar matar a su pareja en ese país y luego de que ésta sobreviviera y contará la manera que operaba el argentino no solamente en ese país del altiplano sino en Paraguay, en Chile, en Colombia, en otras naciones en donde se encargaban a través de las redes sociales con personas que no existían, con granjas de trolls, le llaman, para atacar inmisericordemente a cualquier persona que expresaba una opinión crítica al gobierno.

En nuestra muy pobre justicia no tenemos muchas esperanzas de que algo se dilucide, pero por lo menos después del caso Cerimedo, sabemos mucho más en torno a cómo operan estas redes, quiénes los pagan y qué propósitos más tardos tienen.

RASCANDO LA OLLA

El Estado paraguayo ya no sabe de dónde sacar plata y dice que hay que acabar con las excepciones a las empresas maquiladoras que sólo pagan 1% de impuesto y que tienen varias ventajas por establecerse en el país.

 

También afirma que los coches eléctricos que valen más de 100 mil dólares y que no pagan tributos también deberían hacerlo. La cuestión está buscar sacar plata de donde sea y el viceministro de tributación dio algunas pistas de dónde pondrían en los recursos los sectores que en este momento no pagan tributos como debía, según dicen algunos sectores. También el rubro de los fabricantes de motocicletas que en el país deberían pagar un tributo más alto y hay de los que dicen que históricamente los productores de la soja y los fabricantes de cigarrillos también.

 

Lo concreto y cierto es que el gobierno está rascando la olla y está buscando dinero de donde sea. La mejor forma de enjuagar las acreencias es fundamentalmente dejando de robar. 2.200 millones de dólares calcula el Banco Mundial de lo que se roba en este país de la función pública.

 

Con un presupuesto de 25.000 millones de dólares estamos hablando casi el 10% de ese monto total establecido para el próximo año como gastos del Estado paraguayo. Mucho dinero y poca capacidad de sancionar a los corruptos.