miércoles, mayo 27

3×3 (25/07/25)

BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO

REFORMAS QUE NO SON REFORMAS

Con mucho aspaviento, de nuevo el gobierno ha presentado una nueva idea acerca de cómo tendrían que cambiarse las estructuras administrativas y legales de la República del Paraguay para que lleguemos a estadios superiores de civilización. Lo presentó ayer el Ejecutivo y, entre otras cuestiones, incluyó que la Secretaría de Turismo, con rango de ministerio, pase a ser ahora una dependencia más del Ministerio de Industria y Comercio, que suma a su nombre original el de Minas, Energías y Turismo.

Se parece a aquella denominación que también le dieron al Ministerio de Tecnología y de la Información, todo porque el amigo de Abdo quería tener un poder mucho mayor que el que le otorgaba una cartera reducida a lo tecnológico. Pasa algo igual con estas denominaciones de cambios en la estructura administrativa, porque no se reduce el número de empleados, no se hace una tarea de selección estricta para quienes desean trabajar en el ámbito público y seguimos sosteniendo a «Nepo Baby», «Chulis», hurreros y correligionarios, que nos cuestan un montón en términos de recursos del Presupuesto General de Gastos: más de 4.000 millones de dólares. Ese monto va para pagar a 350.000 empleados públicos aproximadamente, de los cuales los que realmente trabajan deben ser menos de la mitad.

Esta es una situación que no abordó, de nuevo, esta propuesta pomposa de 10 leyes que el Ejecutivo ha enviado a un Congreso dominado por una mayoría que no ha cuestionado hasta ahora ninguna de estas disposiciones legales que le fueron remitidas, muchas de ellas incluso en un marco conflictivo, como la reforma de las cajas previsionales, que no avanzaron para nada durante más de un año de haber sido aprobada en medio de una confrontación entre el gobierno y parte de la población. Lo importante para tener en cuenta es que cuando te hablan de reforma, generalmente te hablan de mantener las mismas cosas pero con un nombre distinto.


TRANSPORTE COMO NEGOCIO, NO COMO SERVICIO

El transporte público en Paraguay no ha podido ser encausado desde sus inicios porque no se ha colocado al usuario en el centro de todas estas políticas. Se han tenido en cuenta más los intereses crematísticos de empresarios asociados al gobierno colorado, que lo han sostenido política y electoralmente desde hace bastante tiempo. Ahora, con una nueva «propuesta» en donde quieren dividir las responsabilidades, no parece para nada que eso termine siendo una solución, y menos cuando los niveles de subsidio van a continuar de la misma manera.

Hay que buscar métodos eficaces y eficientes en el sistema de transportación, y no vemos para nada que se hayan incluido tranvías y también trenes de cercanías. El crecimiento del área metropolitana ya lo ameritaba desde hace bastante tiempo, y tuvimos experiencias de transportación en trenes y tranvías en tiempos no muy lejanos. Ahora todos los países del mundo están haciendo énfasis en la movilización masiva de personas a través de tranvías, buses articulados y trenes de cercanías.

En la propuesta de reforma del transporte público no se incluyó una sola línea en esa dirección. Se mantendrán las cosas como siempre.


FALTAN ESCUELAS Y EN OTRAS SOBRAN

La educación paraguaya sigue con aplazos masivos de aquellos candidatos que pretenden ser maestros. Más del 70% se volvieron a aplazar. Indudablemente, los centros de formación de los futuros maestros no están funcionando, o no se está instalando en el imaginario colectivo qué tipo de perfil debería tener aquel que pretende ser un maestro.

Todos están movidos por los recursos económicos que significa hoy ser maestro. Significa casi mil dólares con doble turno y una jubilación anticipada a los 45 años. Todo eso nos lleva a que aquel que pretende ser maestro o maestra esté dominado por el tema económico y no por la vocación, no por la característica diferenciada del ejercicio de esta profesión en un ámbito en el que necesitamos a verdaderos gladiadores que luchen contra la ignorancia y contra el rezago educativo.

El propio ministro de Educación afirma que tienen problemas serios en el campo de la selección, pero también en el campo de la organización, cuando reconoce que de seis mil escuelas públicas, más de la mitad tienen menos de 30 alumnos. Si no logran organizar por lo menos qué escuelas deberían continuar o cómo tendrían que distribuirse los alumnos, poco es lo que se puede exigir en torno a la calidad de los que pretenden ser maestros y se aplazan.