viernes, mayo 1

3×3 (02/09/25)

POR BENJAMÍN FERNÁNDEZ BOGADO

ESCONDIENDO INFORMACIÓN

Una de las cuestiones más elementales en materia de transparencia y de lucha en favor de la democracia es el acceso a la información pública. Esto se materializó en la Ley 5282 del año 2014 que permitía que todo ciudadano supiera qué estaban haciendo nuestros mandatarios con el dinero que les damos para que administren esos recursos.

Una de las grandes conquistas fue que, a través de esta ley, fue posible hacer un seguimiento constante y permanente de los recursos que son utilizados por nuestros mandatarios y, entre otras cosas, saber el salario que recibían. Eso generó a lo largo de todo este tiempo investigaciones que permitieron limpiar la administración pública de varias personas que no hacían ninguna tarea pero cobraban un suficiente salario que mantenía la clientela política.

Los últimos ejemplos han sido los llamados nepo babies, pero todo eso en la misma dirección que desató aquella vez que un ciudadano sanlorenzano, Vargas Telles, le pidió al municipio de su localidad que le diera la información sobre la nómina de los empleados y el salario que
recibían.

Aquello se consideró poco menos que una herejía y, después de un largo peregrinar por el ámbito judicial, finalmente la Corte le dio la razón y fue el inicio de que una ley materializara el artículo 28 de la Constitución paraguaya. Acá vamos a volver a tener lo mismo y sería una regresión lamentable si eso aconteciera. Si los diputados se vuelven a ratificar en lo que habían enviado a la Cámara de Senadores, que había corregido en parte, y posteriormente el  Ejecutivo termina sancionándola, iremos a un retroceso claro y contundente en materia de
transparencia.


IPS EN SU LABERINTO

Un informe de previsión social sobre su estado financiero es bastante elocuente acerca de la dificultad que tiene para administrar recursos provenientes de los patrones, de los empleadores y también del propio Estado. Este debería apoyar y dar 1.3 de lo que aportan los patrones, pero no lo ha hecho y ha acumulado una deuda superior a 600 millones de dólares.

Lo que los patrones no pagan está también por cerca de esa misma cantidad y, si se suma al hecho de que el IPS tiene un montón de propiedades a las que no les saca la rentabilidad y uso que se debiera, y además —y por sobre todo— la gran corrupción que tiene el ente en la administración de los recursos, vemos que la complejidad de resolver el problema de la previsional pasa por un gobierno con mucho coraje, con mucha capacidad y compromiso con la transparencia y con la honestidad que este gobierno no tiene para nada. Habría que buscar otra nueva oportunidad electoral para hacer esto, que los propios asustados administradores del IPS reconocen que ya no da más. Así como están las cosas, no
pueden asegurar la atención sanitaria a sus usuarios ni tampoco garantizarles que vayan a cobrar su jubilación de cara hacia el futuro.

Hay que poner orden en la previsional y, para eso, lo primero es dejar de robar ahí adentro.


EL MEC ASUSTADO PERO INCAPAZ

Las cuestiones que tienen que ver con el ámbito de la educación en el Paraguay nos demuestran el estado de abandono en el que se ha puesto la misma a lo largo de todo este tiempo. Hemos estado hablando de cosas irrelevantes y relegado a la educación a un segundo plano.

Hoy la escuela ya no es el centro donde uno va y aprende conocimientos que le son muy importantes en esta era del conocimiento, donde la riqueza del mundo es 66% aquello que se encuentra en la cabeza de nuestros niños. Y ahí nosotros no tenemos ni maestros adecuados, que terminan haciendo fraude para estar en el banco de docentes para trabajar a futuro, y ya no digamos en términos de infraestructura física y malla curricular.

Por eso es muy elocuente que el propio ministro de Educación diga: si no hacemos algo que cambie esta ecuación —y él debe ser el primero en emprender la tarea— vamos a seguir con una comprensión lectoescritura muy, pero muy pobre y muy baja, al igual que una escasa resolución en materia matemática.

La educación paraguaya se cae a pedazos y no parece demostrar que existe una verdadera urgencia para resolver este problema, tanto de parte de las autoridades como de los propios padres de los alumnos en escuelas y colegios.