UNA NAVIDAD VIVIDA
Feliz Navidad, nos decimos cada 25 de diciembre los
que formamos parte de esta cultura, que tiene al Mesías, a Cristo como la referencia de la
reivindicación del género humano y también, por qué no, la proyección de los mejores
valores ciudadanos, de los que tanto se habla también desde el Evangelio, desde la Biblia.
Hoy es un día muy especial para cada uno de nosotros, los cristianos, porque también nos
toca los compromisos que debemos construir entre todos y que a veces nos cuesta tanto.
La reconciliación, el amor, los valores que han construido nuestro ethos cultural, nuestro teko
Paraguay y que han sido tan trascendentes e importantes en cada momento de crisis por la
que hemos atravesado, en términos personales y también en términos de país. Nos toca
trabajar mucho, especialmente en este momento en que hay una crisis de esos valores
enormes y en donde los principios que sostienen esos valores están puestos en entredicho.
Los grandes valores aparecen como obrero en la representación y en la actuación de
personas honestas y de buenos propósitos y han sido superados por los pícaros, los
atrevidos, los osados, los sinvergüenzas y los corruptos.
Que esta Navidad nos permita a cada uno de los paraguayos, por lo tanto, rescatar lo mejor
que tenemos cada uno de nosotros y proyectarlos como un valor colectivo. Si lo podemos
hacer, esta Navidad tendrá un sentido, un valor y una definición.
HOSTILIDAD AL CORRUPTO
Cuando expresamos deseos que queremos alcanzar, siempre surge aquello de que
queremos menos corrupción, para lo cual tenemos que trabajar mucho para que seamos
menos tolerantes con ellos, con los corruptos y no los tengamos como referentes de nuestra
vida cotidiana. No es una tarea simple ni sencilla, especialmente con un deterioro
institucional enorme y especialmente cuando vemos que la institución que tendría que
corregir lo torcido no se encuentra comprometida con la sociedad en su conjunto. Hay una
notable crisis de la justicia en el Paraguay.
No vemos que ella realmente forme parte del compromiso de hacer que la República tenga
valor y sentido y que la democracia, también definida como Estado de Derecho, cobre
significación para cada uno de nosotros. No es suficiente que la corrupción, que la vemos
como muy distante y de otros y que no nos toca en la vida cotidiana, en nuestra salud, en
nuestra educación, en nuestra relación colectiva, no pueda visionarse cuando nos toca
escoger o elegir a un candidato para un cargo público. La memoria es importante
desarrollarla, pero por sobre todo la vergüenza, especialmente cuando los hechos de
corrupción están muy cerca de nosotros.UN MUNDO MAS ESTRECHO

La gran cantidad de paraguayos viviendo en el exterior
es cada vez más creciente, aunque el mundo se está volviendo notablemente hostil. A todos
los migrantes cerrándose fronteras, persiguiendo a los inmigrantes, deportándolos y con
una historia que se va a convertir todavía en más compleja en el transcurrir de los tiempos.
La situación económica complicada de varios de los países recipientes de inmigrantes lleva a
una permanente contradicción en sus políticas. Por un lado necesitan migrantes porque la
población de Europa y Estados Unidos no crece al volumen de que realmente tenga
reparación, renovación la economía y la demografía en esos países. Necesitan de mano de
obra proveniente de otros países para renovar incluso su población.
Hay países en el Asia que están pagando 30 mil dólares a las parejas por tener hijos. No
tenemos jóvenes que pretendan casarse y formar familia. Es casi una ilusión muy distante y
muy distinta a otros tiempos.
Los migrantes constituyen una característica del ser humano a lo largo de la historia. De
hecho, uno de los primeros migrantes fue Cristo, que salió perseguido con rumbo a Egipto
de su Belén natal. Y como él, hay varios que también vuelven a repetir esa historia y entre
ellos nosotros los paraguayos que tenemos casi 2 millones y medio de los nuestros viviendo
fuera del país.
Casi la mitad de la población de Paraguay vive fuera de nuestro territorio. Hay que crear
oportunidades y hay que hacer que sea grato y que sea desafiante vivir en el Paraguay para
que no tengamos que sufrir las consecuencias no sólo para aquellos que tienen que ser
sometidos a redadas, a capturas y a deportaciones y muchas veces a circunstancias muy
complejas de vida cotidiana.