ECONOMISTAS FRACASADOS
Siempre creímos que los especialistas sabían entender las cosas y administrarlas de manera correcta, que nunca lo harían en sentido contrario al bienestar de la gente, especialmente cuando plebiscitaron su nombre para cargos públicos. La introducción viene a cuento con respecto al tema de que hemos sido gobernados por economistas durante todo este periodo, con Santiago Peña quien se ufanaba de haber estado en organismos internacionales, estudiado en la Universidad de Columbia y posteriormente consejero en el Banco Central del Paraguay por el cupo del Partido Liberal.
Después, cuando se hizo Colorado, se mantuvo como ministro de Hacienda y fue candidato de este partido, primero derrotado y luego triunfador en los comicios presidenciales. Pero ahora los problemas nuestros son económicos, son graves y especialmente tienen que ver con la salud financiera del país en su conjunto, que se suponía era una cuestión que por experiencia propia y por teoría Peña tendría que haberlo tratado con mucho mayor rigor profesional. La gran pregunta que se hace el país en este momento es cuándo se desbarrancó y en qué momento la angurria, la codicia, la corrupción campean en el interior del gobierno para distorsionar todo aquello que tendría que volver previsible y absolutamente justa la relación entre los actores del mundo financiero.
En este momento, indudablemente el Banco Central se encuentra bajo sospecha. El Ministerio de Economía, que para darle satisfacción al extitular le cambiaron de nombre incluso, nos ha dejado una deuda inmensa de 1.500 millones de dólares sin saber cómo se originaron y de qué manera llegaron a tal situación, incluso con un déficit fiscal incontenible. En definitiva, los especialistas de la economía han terminado por chocar el tren de la economía y pagando cada uno de nosotros sus consecuencias.
Ellos pueden estar mejor, nosotros no.
MUESTRAS ELOCUENTES DE CAMBIO CLIMATICO
El fenómeno del Niño ya se encuentra con nosotros en forma de lluvias permanentes y constantes y con una cuestión que todavía podría ser mucho más grave, las inundaciones en las zonas ribereñas que en la capital paraguaya suman a una cantidad realmente importante. Estamos hablando de que podrían haber más de 100.000 afectados en esa parte del país.
Mientras tanto, lo que no hacemos es la tarea de pensar por qué acontecen fenómenos de este tipo. Hay un sector que dice no, son cuestiones naturales, ocurrieron en todo tiempo de la vida, pero, sin embargo, este año calculan a nivel mundial que el impacto será notable en términos económicos, en términos de alimentación y también de desgracias personales. Se habla de una cantidad de casi 500.000 muertos sólo por el fenómeno del Niño.
Si no entendemos, no escuchamos estos mensajes, seguimos creyendo de que estos son cuestiones de carácter alarmista de un grupo llamado los globalistas, es que no entendemos absolutamente nada con respecto al deterioro de las condiciones climáticas que han sido permanentes y constantes a lo largo del tiempo y que no hemos tenido como humanidad la capacidad de reaccionar para evitar sus consecuencias. El Niño, travieso y destructor, ya se encuentra entre nosotros.
DARLE MAS PODER A LOS INTENDENTES
Los municipios tienen la gran tarea de enfrentar con originalidad y con creatividad viejos problemas, muchos de ellos que han sido reclamados a otros sectores y que ahora deberían caer dentro del ejido municipal, dentro de la responsabilidad del administrador del municipio. Cuestiones como transporte, como desagües cloacales y pluviales que representan los intereses del poder central, muchas veces en disidencia con el poder municipal, han impedido que las obras se realicen en tiempo y en modo. En otros países, el intendente es una persona que tiene poderes muy superiores a los limitados que tiene en nuestro país.
Lo que deberíamos es demostrar con una buena gestión municipal que el administrador necesita tener un poder abarcarte mayor de manera tal a que los problemas sean resueltos en tiempo y en modo, y que no una organización pública termine boicoteando la labor de otra también de carácter público. Estas cuestiones pueden verse por las cuestiones normativas por un lado y por el éxito de gestión que muestren en las condiciones actuales los electos intendentes y concejales. Pero lo concreto y claro es que hay que cambiar la ecuación, la manera de entender la gestión desde el poder municipal para recuperar la fe y la confianza en él.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
