viernes, agosto 28

LONGEVIDAD Y CAMINATA

Hoy día parece no solo existir una fascinación en cómo luzcamos, sonemos o nos hagamos sentir sino en cuanto tiempo sigamos con vida, uno de los viajes o quizá el único más importante que tiene todo ser vivo en el planeta, porque en el  mismo tenemos la posibilidad de sentir, pensar, conocer, comunicar y ocupar nuestros miembros y sentidos que sirven no solo para entretenernos o “hacer pasar el rato”, sino para asimilar y utilizar bien cualquier información, conocimiento o referencia que  veamos, escuchemos o sintamos. Eso si al nacer sin complicaciones también lo hacemos sin drama toda nuestra vida mientras vivamos en orden y sanos, que para lograrlo no se trata solo de asistir al hospital para hacernos diagnósticos, consumir medicamentos que nos receten para hacer frente a cualquier amenaza a nuestra salud. Alimentarnos con lo adecuado y justo, así como tener nuestro cuerpo activo. 

Expertos en longevidad coinciden: «Las personas que viven más años no hacen nunca ejercicio, sino simplemente caminan» donde, cuando y con quien sea”.

Los beneficios del caminar se extienden en tres dimensiones fundamentales:

1. Salud cardiovascular y metabólica

  • Fortalece el corazón: Caminar a un ritmo moderado reduce la presión arterial, mejora la circulación y disminuye el riesgo de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares.

  • Control glucémico y metabolismo: Un paseo —especialmente de 10 a 15 minutos después de las comidas— ayuda a gestionar los niveles de glucosa en sangre, optimizando la sensibilidad a la insulina y previniendo el desarrollo de diabetes tipo 2.

  • Salud articular y muscular: A diferencia del running o deportes de alto impacto, caminar fortalece la musculatura de las piernas y estimula la producción de líquido sinovial en las articulaciones (rodillas, caderas y tobillos) con una carga articular mínima.

2. Neurociencia y salud cerebral

  • Estimulación de la neuroplasticidad: Al caminar, aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Esto estimula la liberación del BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), una proteína esencial para la supervivencia de las neuronas, la plasticidad sináptica y la consolidación de la memoria a largo plazo.

  • Activación del sistema glinfático: Un estilo de vida activo que incluye caminatas regulares favorece la eficiencia de los mecanismos de depuración de toxinas en el cerebro durante las fases de descanso.

  • Procesamiento cognitivo y creatividad: Rompe el sedentarismo mental. Diversos estudios han demostrado que el movimiento constante facilita la resolución de problemas complejos y estimula el pensamiento divergente (la generación de nuevas ideas).

3. Salud mental y equilibrio emocional

  • Regulación del estrés: Caminar ayuda a metabolizar y reducir los niveles de cortisol acumulados por el estrés diario.

  • Liberación de neurotransmisores: Estimula la producción endógena de endorfinas, serotonina y dopamina, mejorando el estado de ánimo y actuando como un modulador natural contra la ansiedad ligera y los estados depresivos.

  • Sincronización del ritmo circadiano: Caminar al aire libre durante las primeras horas del día permite que la luz solar entre en la retina, regulando el reloj biológico central. Esto mejora la alerta durante el día y la calidad del sueño profundo por la noche.

Mover para vivir

Para hacer que los años que tengamos por vivir tengan vida siempre debemos preocuparnos en mover nuestro cuerpo no con la energía o fuerza que existía en nuestras vidas durante nuestra juventud, más tenerlo ocupado para evitar tener problemas cómo la atrofia de nuestro sistema óseo muscular, que a su vez puede traer consigo dilemas en otros sistemas de nuestro organismo. Más allá de lucir atractivo debe sentirse cómodo atractivo, fuerte y en confianza para movernos a puntos determinados o relacionarnos bien con quien sea.

Aunque tradicionalmente se popularizó el mito de los 10.000 pasos diarios, la evidencia científica muestra que los mayores beneficios para la longevidad y la salud cognitiva se observan a partir de los 7.000 a 8.000 pasos al día (o unos 30 a 45 minutos de caminata continua a paso ligero). 

Esta conclusión puede ser útil para quien sea tome en serio el viaje al que llegamos con energía para movernos, conocer y relacionarnos con lo que o quien se, para enseñar, aprender y hacer cosas para el beneficio común o particular.