miércoles, agosto 26

FORMULAS, VALOR Y VIDA

La matemática como cualquier ciencia exacta se basa en reglas y códigos que sirven para calcular y llegar a resultados que nos sirvan para conocer lo que tenemos y nos falta para alcanzar nuestros objetivos. Víctor Küppers es uno de los conferenciantes, divulgadores holandeses y profesores más reconocidos del ámbito hispanohablante en las áreas de motivación, desarrollo personal, actitud y psicología positiva. Su frase más famosa es: «El valor de un ser humano se calcula con la fórmula (C + H) x A, lo que multiplica es la actitud», y las letras C Y H se refieren al Conocimiento y las Habilidades. 

El experto en crecimiento personal dio su propia charla TED en la que compartió la que, para él, es la clave del éxito en la vida. “El valor de un ser humano se calcula con la fórmula (C + H) x A”, explicaba en dicha conferencia. 

Los conocimientos y las habilidades suman, pero es la actitud la que multiplica. Y cambiar la actitud con la que afrontamos la vida es mucho más sencillo de lo que parece. La actitud es el comportamiento que emplea un individuo frente a la vida. En este sentido, se puede decir que es su forma de ser o el comportamiento de actuar, también puede considerarse como cierta forma de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario que impulsa y orienta la acción hacia algo determinado. 

En el planeta existimos de todo un poco; personas con muchas habilidades, conocimientos, experiencia, pero con poca o ninguna actitud para llevar adelante un matrimonio, relación sentimental familia, estudiar o trabajar en algo determinado, así como enseñar o aprender de otras personas lo que conocen bien y quieran compartir sus experiencias para que el “aprendiz” o discípulo se vuelva en un maestro en lo que sea.

Animarnos a hacer

Vivimos en una época en la que es fácil caer en la trampa de pensar que para conseguir algo necesitamos ser especiales. Necesitamos ser el más inteligente, tener mucho talento, destacar de alguna manera por encima de los demás. Y si no estamos a la altura de lo que imaginamos, nos sentenciamos: “Yo no sirvo para esto”, y esa forma de pensar, reflexionar o cavilar sobre lo que, donde y cuando sea no construye sino destruye nuestras intenciones de integrar cualquier equipo o trabajar en lo que sea para darle valor al proyecto que tengamos en común con otros, así cómo a nosotros mismos.

Darnos valor a nosotros mismos  que en psicología se conoce como autoestima saludable, autovaloración o autocompasión y consiste en reconocer nuestro propio mérito, respetar nuestros límites y tratar nuestras necesidades con la misma importancia que le damos a la de los demás donde y cuando sea, porque aunque no queramos reconocerlo todos tenemos un valor determinado no sólo con la suma de nuestras habilidades y conocimientos sino con la actitud que presentemos ante cualquier desafío que no se trata solo de enfrentar competencias deportivas, pruebas académicas, sino relacionarnos adecuadamente con otros dónde, cuándo y cómo sea, que en ocasiones también puede ser un desafío porque todos no pensamos o sentimos igual en la familia, aula, trabajo, vecindario  o donde nos toque vivir, trabajar o estudiar con otras personas.  

Küppers dice; lo que realmente se interpone entre nuestras capacidades reales y aquello que finalmente hacemos con ellas es la percepción que tenemos de nosotros mismos.

En sus conferencias también habla de un concepto suyo que es la autoeficacia, que representa el puente que une la intención con la acción, el conjunto de creencias que tenemos sobre nuestra capacidad para organizar y realizar las acciones necesarias para afrontar una situación determinada. Y esta percepción puede marcar la diferencia en nuestra conducta. Así que para continuar con la labor de Küppers, analicemos qué papel juegan en el éxito los tres elementos de su fórmula: los conocimientos, las habilidades y la actitud.

Por ese motivo tenga en cuenta que sus conocimientos o habilidades en lo que sea no lo hacen muy importante en cualquier tarea sino lo que importa más es la actitud multiplicada a lo que conozca o pueda hacer