MAS INTELIGENCIA PARA MAS SEGURIDAD
Después del ataque a una comisaría en Canindeyú, el Ministerio del Interior ni la Policía han sido claros en términos explicativos de quiénes fueron los autores de la muerte de dos policías, un civil y la quema de patrulleras y de la comisaría. Afirman que pueden ser miembros del EPP y con grupos armados que se dedican al tema del narcotráfico en la zona.
Al principio nos dijeron que eran parte del clan Macho, un narcotraficante a quien se le viene persiguiendo desde hace una buena cantidad de tiempo. Después afirmaron de que en esa zona también ya se habían producido secuestros y otras acciones de este porte y que se parecerían al accionar de la gente del EPP. Otro fue más lejos afirmando de que ya es el hijo de uno de los fundadores de este grupo criminal que viene asolando la zona norte del país desde hace una buena cantidad de tiempo.
Pero hay también muchos que dicen que ese es el viejo pretexto de un gobierno cuando tiene alguna cuestión interna que no puede resolver. Surge una cuestión de este tipo para tratar de crear una cortina de humo y hacer olvidar el problema. Todo esto forma parte de una cuestión de fondo, que es lo que debería tratarse.
Hoy gran parte de la seguridad de un país se basa en su inteligencia. Eso significa en gente preparada para evitar que el hecho suceda más que ir posteriormente al hecho sucedido. Y con lo que tenemos nosotros no nos alcanza.
El departamento de inteligencia de la policía parece un oxímoron y el ingreso irrestricto de 15 mil nuevos suboficiales tampoco trae nada nuevo ni mejor para este cuerpo de seguridad. Hoy las cosas se hacen de manera profesional y nosotros seguimos haciendo a lo Luque. Y es lógico que lo que tengamos como consecuencia y resultado sea todo esto que venimos escuchando desde hace bastante tiempo y que ahora, con el asalto a la comisaría en Naranjito, volvimos a recordar.
INVESTIGACIONES QUE NO AVANZAN
Las investigaciones de los títulos falsos se está prolongando demasiado. La fiscal Sosa afirma que todavía pueden ser muchos más, pero si no avanzamos en lo que debiera ser una cuestión casi de procedimiento ordinario de chequear y de cruzar un par de informaciones, en la medida que estén involucradas más altas autoridades en diferentes ámbitos, es poco probable que esto avance.
Ya conocemos las deficiencias de nuestra justicia y es probable que aquello que había iniciado sé como un escándalo de proporciones gigantescas termine con la condena de un par de personas irrelevantes. En el Ministerio de Educación, incluso una persona encargada de convenios internacionales con la Unesco figura con un título otorgado por la Universidad Sudamericana, una muy cuestionada por el otorgamiento de títulos en donde un ex senador Hernán Rivas está también prolongando su causa para no ser condenado. En el Paraguay es una vieja fórmula, primero el sumario administrativo que nunca termina y luego las investigaciones fiscales en donde dicen que son sobrepasados por la cantidad de trabajo y la falta de recursos para que todo vaya a opareí.
Por eso en nuestro país la impunidad reina, si cometes un delito sólo tienes 5% de posibilidades de ser procesado y 1% de ser condenado. Es lógico que con esos números la corrupción campee y la impunidad también.
UNA REBELIÓN CIUDADANA
Los intendentes municipales que van a elecciones el próximo octubre deben entender que estamos viviendo una situación de desacople entre la política y la gente, al punto de que no solamente que apestan y huelen mal muchos de ellos, sino que se han impuesto sobre el cansancio de la gente a la que parece no importarle su destino especialmente en la búsqueda del bien común. La política ha sido sostenida por ella durante mucho tiempo y ha nacido bajo su amparo, pero si entendemos que detrás de ella no existe otra cosa que la consecución del poder y el ejercicio del mismo para provecho económico, no vamos a cambiar la lógica de la democracia y al contrario la vamos a hundir en el descrédito, estimulando a su paso el retorno autoritario. Ya está ocurriendo eso en diferentes partes del mundo y en el Paraguay estamos muy cerca de que después de la dictadura del dinero estemos completamente a merced de aquellos que dicen que la democracia no es para el Paraguay y podríamos tener la nefasta combinación de dinero, angurria, codicia, desprecio y persecución en forma autoritaria y completa.
El paraguayo debe despertarse ante esta realidad y actuar en consecuencia. Finalmente nuestro destino es compartido, lo que nos pasa particularmente es lo que le pasa al otro y viceversa. El Paraguay requiere por lo tanto un despertar ciudadano y una finalización del concepto de idiota o de egoísta de los griegos que viene dominando nuestro accionar político y nuestra forma de entender la política en su conjunto.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
