REFORMAR EL ESTADO COMPLETO
El Estado paraguayo necesita una completa y absoluta reforma. Lo que tenemos no se parece en nada a lo que debiera ser.
Una entidad administrativa que maneja los recursos de todos y se endeuda en nombre de nosotros se maneja como un boliche. La cuestión sanitaria es simplemente una prolongación del fracaso organizativo o el caos en el que se desenvuelve gran parte de la función pública. La ministra de salud dice que tiene un presupuesto en el papel de 1.400 millones de dólares anuales, pero una disponibilidad de caja real de 500 millones de dólares.
Y afirma que lo ideal serían 2.200 millones de dólares para dar una buena salud al pueblo paraguayo. Lo que también nos recuerda que esa es la misma cantidad que dijo su colega el ministro del interior Enrique Riera que se roba anualmente en el Paraguay. Si tuviéramos que hacer una cuestión muy sencilla podríamos afirmar que la educación y la salud mejorarían notablemente si se dejara de robar ese monto.
Y si a eso le agregamos una labor en el que el mérito sea la razón fundamental para que alguien se encuentra al servicio de nosotros como empleado público, habremos mejorado extraordinariamente la capacidad de gestión. De momento el Estado no es simplemente más que una agencia de colocación de empleos a los correligionarios del poder de turno. Como los colorados son los que más tiempo están en el poder desde el año 1947, podríamos colegir de que el modelo en sí para lo único que sirve es para asegurar los votos y continuar en el poder, pero nunca para servir a la gente.
UN MINISTERIO INCAPAZ DE ANOTAR TITUL0S
Las distintas deposiciones en el caso de Hernán Rivas nos demuestran lo lejos que se encuentra el Ministerio de Educación de su capacidad de ser un ente rector en materia educativa. No solamente la cantidad de títulos falsos anotados sino la forma en que se diligenciaban estas cuestiones nos lleva a la conclusión de que nos merecemos estar en los últimos lugares en América Latina y en el mundo.
Si no sabemos y no conocemos la manera en que tendríamos que registrar los títulos, qué cosas más complejas como la currícula, la cantidad de horas de enseñanza aprendizaje requerimos o la calidad de los maestros podríamos demandar y exigir al estado paraguayo y al Ministerio de Educación en específico. No estamos haciendo la tarea desde la educación hace demasiado tiempo y si se suman a eso las cuestiones que tienen que ver con lo administrativo, vemos un absoluto fracaso que nos hunde como república porque gran parte de lo que realmente es hoy la riqueza global es a través de lo que produce y genera el conocimiento, pero si despreciamos el mismo y además terminamos anotando a cualquiera que pase frente al ministerio llevándonos un papel y otorgándosele una acreditación o un título que es falso, muy poco vamos a avanzar.
AUMENTAN LOS COSTOS DE HACER POLÍTICA
Los encuentros entre los políticos y sus adherentes son cada vez más escasos y costosos. No hay ninguna reunión cualquiera sea el modo y la cantidad que se convoque que no tenga que pagarse a los que vayan a estos encuentros. La política ha dejado de ser el lugar y el espacio para encontrarnos y para reencontrarnos en las cosas comunes que queremos que mejoren.
Hace demasiado tiempo que esto ha dejado de ser una razón fundamental de las campañas políticas. Hoy todos buscan ahorrar costos y utilizan redes sociales que son mucho más baratas para dicen estar cerca de sus prosélitos. Sin embargo, la razón central de todo esto es que los costos para juntar a la gente son notablemente altos y cada vez en alza.
Esto no va a cambiar mientras no hagamos de la política el espacio de la búsqueda del bien común y en donde realmente importe aquello que se promete, que se diga, que se diseñe y que se proyecte en acciones concretas de gobierno. Todo eso significa finalmente no sólo recuperar los espacios públicos para la política sino por sobre todo volverla a encarnar en el verdadero propósito de ella, el interés común.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
