jueves, septiembre 17

POBREZA Y REFLEXIONES

La pobreza es una situación en la que las personas no tienen lo básico para vivir bien. Esto significa que les falta acceso a alimentos, agua limpia, servicios de salud, una casa, educación, la posibilidad de recibir información importante y/lo lo importante para vivir sin problema alguno. 

En campañas políticas o proselitismo estamos acostumbrados a escuchar entre las propuestas de los candidatos; “prometo reducir la pobreza”, porque teniendo menos de esta condición en cualquier lugar o momento no solo sirve para la comodidad de alguien en particular sino también es útil para cualquier comunidad. Donde pueden existir personas pudientes o con recursos para satisfacer sus necesidades y a veces hasta para responder sus caprichos. El filósofo griego Platón decía; “La pobreza no nace de tener menos riquezas, sino de multiplicar los deseos”

El significado de la frase se desglosa en tres ejes fundamentales:

1. La diferencia entre necesidad y deseo

  • Las necesidades básicas son finitas: El cuerpo humano requiere cosas limitadas para subsistir y estar sano (alimento, cobijo, abrigo). Satisfacer la necesidad física es un proceso que tiene un punto de saturación claro.

  • Los deseos son infinitos: El deseo psicológico, la ambición desmedida o el ansia de estatus social no tienen un límite natural. Cuando una persona satisface un deseo, inmediatamente surge uno nuevo para reemplazarlo.

2. La pobreza como estado mental y no como saldo bancario

La frase sostiene que la indigencia espiritual o la insatisfacción constante no se miden por la cantidad de bienes que se poseen, sino por la distancia que existe entre lo que se tiene y lo que se desea:

  • Si una persona posee pocos bienes pero sus aspiraciones están en armonía con su realidad, experimenta autosuficiencia y tranquilidad (ataraxia).

  • Si una persona posee grandes riquezas pero sus deseos aumentan a un ritmo superior a sus ingresos, vivirá en un estado permanente de escasez, carencia y ansiedad. Bajo este criterio, el codicioso que siempre quiere más es verdaderamente pobre, pues está atado a lo que le falta.

3. Crítica al consumo y a la insatisfacción crónica

Reducir el consumo

En un contexto moderno, la frase es una advertencia anticipada sobre la dinámica del consumismo. Cuando la sociedad empuja al individuo a «multiplicar sus deseos» —deseando siempre el último modelo, la mejor marca o la validación externa—, genera una sensación artificial de pobreza perpetua.

Platón insiste en que la verdadera riqueza no consiste en acumular más bienes para satisfacer deseos ilimitados, sino en reducir la ambición para disfrutar de lo necesario. La pobreza real comienza en el momento en que permitimos que nuestros deseos sobrepasen nuestra capacidad de estar en paz con lo que poseemos. El filósofo griego la tenia clara en tiempos remotos que cobran sentido en la actualidad.