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Vida en la vida

La curiosidad es una emoción positiva que impulsa a conocer cosas nuevas y resolver interrogantes. Es una respuesta humana natural que puede ser un estado emocional temporal o un rasgo de personalidad. Una emoción agradable que involucra la búsqueda de información, conocimientos y experiencias nuevas . Es alimentada por la voluntad de superar o ampliar nuestro dominio, conocimiento y comprensión del mundo.

Lo curioso puede ser algo que llama la atención exageradamente. Por ejemplo, un vestido llamativo o una mujer llamativa. Todo lo que sea sugerente, espectacular, extravagante o provocativo hace que el ser humano trabaje, investigue o urge para conocer más al respecto del sujeto curioso.

Ahora resulta ser que un grupo de científicos se encuentra indagando sobre una nueva “forma de vida” llamada obelisco que se esconde dentro de nosotros. Se trata de entidades microscópicas, similares a los virus, pero sin similitudes con ningún otro agente biológico conocido. Una extraña estructura microscópica podría susurrar antiguos secretos evolutivos.

“Los obeliscos” son fragmentos circulares de material genético que contienen uno o dos genes y se autoorganizan en forma de varilla. Están presentes en al menos el 7% de los microbiomas intestinales humanos y en el 50% de los microbiomas orales.

Curiosa manera 

Debemos entender que los obeliscos son un material genético desconocido que se encuentra en las bacterias de la boca y el intestino humanos. Son fragmentos circulares de material genético que albergan uno o dos genes y se organizan autónomamente en formas de varilla. Nos podrían revelar mucha información acerca de nuestra vida en el planeta, por el poder que tienen los descubrimientos que hacemos por la arqueología, biología, la etnología, la geografía y la geología.

Todavía no sabemos si es emocionante o no que los científicos acaban de descubrir nuevas “formas de vida” dentro de nuestro cuerpo. Diminutos fragmentos de ARN, más pequeños que un virus, colonizan las bacterias de nuestra boca e intestinos y pueden transferir información que puede ser leída por una célula.

Calificado de “tremendamente extraño” por el equipo de científicos de Stanford que escribe sobre el hallazgo en Nature, el descubrimiento ya tiene nombre: obeliscos. Y… no sabemos muy bien cuál es su objetivo final en el intestino y la boca influyen en la genética del microbioma. Se espera que la investigación futura aclare el papel y la relevancia de estos viroides en la salud humana, la dinámica del microbioma y la evolución biológica. El microbioma es una comunidad de microorganismos que viven en un entorno determinado. En los seres humanos, el término se refiere a los microorganismos que viven en o sobre una zona específica del cuerpo, como la piel o el tracto gastrointestinal.

Hasta dónde pueden llegar

Nos quedaría esperar el avance de estas investigaciones para entender y saber la utilidad de “los obeliscos” dentro nuestro, que no es poca cosa, porque hablamos de tener otra vida dentro del organismo que podría explicar muchas cosas acerca de nuestra existencia en el planeta.

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