sábado, mayo 16

VEJEZ, MEMORIA MOLECULAR Y RECUPERACIÓN

Aunque algunos amigos me digan; “Iñaki ya estás o te estás poniendo viejo”, todavía no me siento una persona longeva cómo otras que conozco o conocí que llegaron o superaron los 80 años. Con la mitad de esa edad, aspecto y habilidades físicas y mentales que no están al 100%, todavía puedo hacer cosas básicas sin mucha ayuda y me preocupa la vida de todos los seres humanos del mundo. Por eso me detengo ahora para compartir un hallazgo llamativo de la medicina que puede interesar a personas de edad cómo a jóvenes que también nos dirigimos a ese puerto. 

La memoria molecular es un concepto fascinante que se sitúa en la intersección de la biología, la química y la física. En términos sencillos, se refiere a la capacidad de las moléculas individuales (o sistemas de moléculas) para almacenar, retener y recuperar información basada en experiencias o estímulos previos.

Se ha encontrado que una “memoria molecular” explicaría la lenta recuperación muscular en la vejez. Los hallazgos de un estudio advierten que, aunque se recupere la potencia muscular y la movilidad tras la inactividad, existen cambios biológicos internos que modifican la respuesta ante futuras lesiones que al llegar a la vejez son habituales porque perdemos fuerza y nuestros reflejos no siguen siendo los más efectivos o despiertos para alertarnos de amenazas o peligros que tengamos cerca. 

Aprender a moverse

Por esa razón es importante que nos habituemos por lo menos a caminar, leer escribir, socializar y hacer tareas que ocupen nuestra mente, sentidos y miembros del nuestro cuerpo para evitar que se atrofien y no funcionen para tareas básicas cómo el comer, bañarnos y vestirnos, o precisar de una compañía que nos asee, vista, dé de comer y mantenga despiertos. Que es algo que imagino a muchas personas de edad no agrada y desean hacer casi todo por sí solos a su ritmo y estilo.

A medida que pasan los años, perder fuerza y movilidad tras una lesión o una enfermedad puede resultar cada vez más difícil de revertir. Muchas personas mayores experimentan que, aunque logran volver a caminar o mover el cuerpo después de un tiempo de reposo, no recuperan la misma energía ni la misma facilidad para moverse que antes. Por eso debemos entender que con los años no solo perdemos fuerza y agilidad física sino existe la influencia de algo conocido cómo la memoria molecular en nuestro organismo.

Un grupo de científicos de la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, cuyos resultados fueron publicados en la revista Advanced Science y difundidos por “StudyFinds”, identificó una memoria molecular de la inactividad que complica la regeneración muscular en adultos mayores. Debemos entender que la memoria molecular utiliza cambios en la estructura o el estado de las moléculas.

La función de la memoria molecular, hay que verla como el «sistema operativo» invisible que permite que los sistemas complejos (desde una célula hasta una computadora cuántica) mantengan la continuidad. No solo es guardar datos, es permitir la adaptación a situaciones, momentos y condiciones que debamos enfrentar.

En los seres vivos, la función principal de esta memoria es el mantenimiento del fenotipo. Sin memoria molecular, tus células «olvidarán» qué tejido deben formar cada vez que se dividen.

La memoria molecular no es un «órgano» o un dispositivo único que puedas señalar en un mapa del cuerpo; se encuentra distribuida en la estructura misma de la materia, tanto biológica como sintética.

Para fortalecerla no se trata de memorizar listas de palabras, sino de optimizar los procesos químicos que consolidan la información en tus células. Para optimizarlos adecuadamente debemos poner en práctica;

1. La memoria Sináptica (Aprendizaje y Recuerdos)

Para que un pensamiento pase de ser una señal eléctrica efímera a una estructura molecular sólida (proteínas en la sinapsis), necesitas consolidación, para eso debe tener en cuenta que;

  • El sueño es innegociable: La síntesis de proteínas necesaria para fijar recuerdos ocurre principalmente durante el sueño profundo. Sin dormir, la «fijación» molecular no sucede.
  • Hacer una repetición espaciada: No satures el sistema. Al estudiar o practicar algo en intervalos, obligas a la célula a reconstruir la huella molecular varias veces, haciéndola más gruesa y estable.
  • Consumir mega-3 y Antioxidantes: Las membranas de tus neuronas están hechas de lípidos. Los ácidos grasos (pescado, nueces) mantienen la fluidez necesaria para que los receptores moleculares se muevan y se coloquen donde deben.

Todos son elementos para entender desde una perspectiva como llegar a viejos en mejores condiciones.