Todo ser humano en el mundo tiene sus prioridades en el mundo relacionado a su vida, para algunos está centrado en cómo luzcan, lo que tengan, las calificaciones que tenga en su empleo, estudios o en cualquier organización en la que sea empleado.
“Habemos de todos en la viña del señor” es una popular frase que significa que en el mundo existe una inmensa diversidad de personas, conductas, mentalidades y actitudes, abarcando desde las virtudes más nobles hasta los defectos más reprochables. no somos iguales en cómo pensamos o sintamos por distintos factores. Por la forma en que hayamos sido criados, experiencias buenas o malas vividas en algún momento o lo que haya incidido en nuestra mente uno debe estar libre de pensamientos o sentimientos distractivos o negativos contra nosotros u otras personas o cosas que nos rodeen y sin ideas o lo que nos haga sentir incómodos.
Y los expertos en psicología coinciden: quienes necesitan demasiado de los demás para sentirse bien, tienen apego ansioso y requieren constantemente validación externa para sentirse bien donde tengan la oportunidad de existir con otros. Y el punto de equilibrio es compartir la felicidad, y no delegarla; sin embargo, no todos se sienten en la capacidad de explorar la dicha de propia mano y buscan siempre el apoyo de otros.
A algunos puede molestar aquella persona que busque atención o validación, confirmación, ratificación o aprobación constante a lo que comunique o haga, más no es un defecto. Dicen que para ser felices no necesitamos nada del exterior, sino lo que está en nuestro interior; sin embargo, no todos piensan así. El filósofo chino Confucio tiene una poderosa frase sobre dónde explorar la dicha: “El hombre superior busca la felicidad en sí mismo; el hombre inferior la busca en los demás”. Algunos son esclavos de lo externo y no son capaces de responsabilizarse de su propia felicidad, la psicología analizó qué hay detrás de estas personas.
No esperar tanto de nadie
La ciencia que estudia la mente explica que quienes necesitan de forma excesiva a los demás para sentirse bien suelen tener una autoestima frágil y un apego ansioso. En lugar de generar su propio valor, dependen de la validación externa, la aprobación constante o la admiración para regular sus emociones y evitar un profundo vacío interno.
Y debemos tener atención y cuidado con estas personas al identificarlas, no tienen un defecto o son inútiles en lo que sea que deban cumplir, pueden pensar y sentir en orden, solo buscan la comprensión y complicidad y confianza de las personas con quienes vivamos, trabajemos o estudiemos.
Cómo homo sapiens nos toca aplicar las razones del título que nos dio el naturalista sueco Carlos Linneo en 1758 entre otras cosas por la capacidad de entender, tolerar y comunicarnos con el distinto a la mayoría donde y cuando sea, al identificar su experiencia, conocimiento y habilidades y si son útiles para lo que sea buscado por la comunidad para que logren sus objetivos.
Es importante que sean atendidos adecuadamente y bien integrados todos a las tareas que deba hacer el equipo deportivo, de trabajo, académico y hasta de la familia, nuestro primer y más importante círculo social que puede ser útil para armar nuestros modos de pensar, sentir y hacer nuestras responsabilidades en la vida.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
