Ahora en el hemisferio norte están experimentando su verano duro, estación que en el sur se caracteriza por ser muy pesada. Más es una temporada que no viene acompañada solo del sentir mucho calor, habitualmente en la misma descansamos o estamos de vacaciones, que es el descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o los estudios, tareas donde si contamos con el espacio, condición y tiempo también leemos o pasamos la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados. No debe ser tomado literalmente cómo un trabajo o tarea que debemos cumplir para ser remunerados o conseguir una buena calificación por nuestro rendimiento académico, sino cómo ejercicio para nuestra mente, que luego de haber leído sabremos más sobre lo leído, nosotros y lo relacionado con el texto.
Ahora en el hemisferio norte las vacaciones literarias están de moda, que no consiste en pasar el tiempo haciendo la total nada o el dolce far niente, que en italiano es hacer la dulce nada, o al estar despiertos estar “jodiendo las bolas”, festejando o entreteniendonos.En algunos países más al norte los clubes de lectura en sitios turísticos, las agencias de viajes, las bibliotecas de los hoteles y un número cada vez mayor de festivales ofrecen a los lectores nuevas formas de dar rienda suelta a sus intereses.
Disfrutar del leer
El texto o libro gana un lugar en el tiempo y vida de muchas personas, esto puede ser útil para imitarlo en el hemisferio sur. La lectura es una de las habilidades más transformadoras que posee el ser humano. No se trata solo de decodificar letras en una página o una pantalla, sino de una herramienta biológica y psicológica que moldea nuestra forma de pensar, sentir y tomar decisiones.
La importancia de la lectura se puede entender a través de cuatro pilares fundamentales:
1. Neuro plasticidad y salud cerebral
Desde una perspectiva biológica, leer es para el cerebro lo que el ejercicio físico es para el cuerpo.
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Gimnasia mental: Al leer, se activan regiones cerebrales complejas asociadas con la visión, el lenguaje y el procesamiento asociativo. Esta estimulación constante fortalece las conexiones neuronales y fomenta la neuro plasticidad.
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Reserva cognitiva: Diversos estudios en neurociencia cognitiva demuestran que mantener el hábito de la lectura a lo largo de la vida actúa como un factor protector, construyendo una «reserva» que ayuda a retrasar el deterioro cognitivo y los síntomas de enfermedades neurodegenerativas en la vejez.
2. Desarrollo cognitivo, vocabulario y foco
Vivimos en la era de la distracción, donde los estímulos rápidos de las redes sociales fragmentan nuestra atención. La lectura es el antídoto directo a este fenómeno:
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Entrenamiento de la atención: Leer un libro requiere y entrena la atención sostenida, devolviéndonos la capacidad de concentrarnos en una sola tarea durante periodos prolongados.
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Estructura del pensamiento: El lenguaje que utilizamos define los límites de nuestro mundo. La lectura constante expande el vocabulario y mejora la sintaxis, lo que se traduce directamente en una mayor claridad para pensar, argumentar, escribir y expresar ideas complejas.
3. Empatía y teoría de la mente
Cuando leemos ficción o biografías, nos sumergimos en la mente de personajes con realidades, culturas y dilemas morales completamente distintos a los nuestros.
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Esto activa en el cerebro la llamada Teoría de la Mente, que es la capacidad cognitiva de atribuir pensamientos, deseos e intenciones a los demás.
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Al «vivir» otras vidas a través de las páginas, entrenamos nuestra capacidad de empatía en el mundo real, permitiéndonos comprender mejor a quienes nos rodean y reduciendo los sesgos cognitivos.
4. Herramienta de resiliencia y sentido (Logoterapia)
Como sugería el neurólogo y psiquiatra Viktor Frankl, el ser humano no busca la mera ausencia de dolor, sino la presencia de un propósito.
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Los libros funcionan como un registro histórico de cómo la humanidad ha lidiado con el sufrimiento, la incertidumbre y las crisis existenciales.
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Encontrar respuestas, consuelo o simplemente ver reflejadas nuestras propias angustias en las palabras de un filósofo estoico como Séneca, o en un ensayo contemporáneo, nos dota de herramientas psicológicas para afrontar las dificultades con mayor serenidad y perspectiva.
No debemos tomar al lector cómo alguien aburrido o desagradable para compartir un momento, o el leer cómo una tara que agobie hastíe, desanime o canse, sino tomar el aprender lo que nos pueda enseñar el grupo de palabras al que nuestra curiosidad o interés nos lleven.
Siempre debemos tomar el aprendizaje cómo algo que también puede existir en las vacaciones, periodo en el que también tenemos un lapso para sentarnos y leer lo que tengamos a mano o publicaciones en la red o ir por la vieja escuela de leer papeles antes que los mismos sean devorados por insectos, las condiciones climáticas o destruídos por quienes lo vean cómo objetos que ocupen espacios que puede ser ocupados por otras cosas. LAS personas necesitan un lugar para descansar, alimentarse, asearse o guardar propiedades que sean más “importantes” y entre ellas está lo que leemos.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
