viernes, octubre 9

Una venta de créditos bajo cuestionamiento: ¿qué pasó y qué debe aclarar el BCP?

Un memorando elaborado por Fernando Rivarola, exgerente de Supervisión de la Superintendencia de Bancos, abrió interrogantes sobre una venta de créditos de ueno bank a Vinanzas SA. El documento cuestiona si la operación permitió realmente corregir excesos regulatorios relacionados con empresas vinculadas o si la exposición permaneció dentro de un mismo entramado empresarial.

El caso involucra préstamos, transferencias, bonos y varias empresas, pero el cuestionamiento central puede resumirse en una pregunta más sencilla: si un banco necesita reducir su exposición a determinados créditos vinculados y los vende, ¿qué ocurre si esa operación no consigue sacar efectivamente el riesgo del mismo grupo económico?

Esa es la interpretación planteada por Rivarola en su memorando. Hasta ahora, los documentos disponibles no permiten afirmar que el Banco Central del Paraguay (BCP) haya confirmado esa conclusión.

¿Qué fue lo que ocurrió?

El punto de partida es una cartera de créditos correspondiente a MOWI SA, Grupo M SA y Grupo Hendy SA, identificadas en el análisis de Rivarola como deudoras vinculadas.

La operación se produjo en un contexto de excesos respecto de los límites regulatorios aplicables a operaciones con partes vinculadas. La venta de esos créditos a Vinanzas tenía como finalidad reducir esa exposición y corregir el exceso.

Para entenderlo de manera sencilla, cuando un banco otorga créditos, estos pasan a formar parte de su cartera. Una entidad puede posteriormente vender esos créditos a otra empresa y, de esa manera, dejar de mantenerlos dentro de determinada exposición.

El cuestionamiento del memorando no se concentra en la existencia formal de la compraventa, sino en determinar si esa venta consiguió sacar efectivamente la exposición del ámbito económico vinculado o si solamente la trasladó dentro de un mismo entramado empresarial.

¿Por qué importa si los créditos realmente salieron del grupo?

Acá está el punto central del caso.

Imaginemos que una entidad necesita reducir su exposición a determinados créditos vinculados y decide venderlos a otra empresa. Si con esa operación los créditos salen efectivamente de ese ámbito económico, la entidad reduce la exposición que debía corregir.

Pero la situación requiere otro análisis si la venta se realiza dentro de un entramado de empresas relacionadas y el riesgo, en términos económicos, permanece dentro del mismo grupo.

La pregunta pasa entonces a ser si el riesgo realmente salió del grupo económico o si solamente cambió de manos dentro de ese mismo entorno empresarial.

Eso es lo que cuestiona Rivarola. Según su interpretación, la operación no habría corregido de manera efectiva el exceso regulatorio.

Se trata de la interpretación del autor del memorando y no de una conclusión definitiva del BCP conocida hasta el momento.

¿Qué son las operaciones con empresas vinculadas?

La regulación bancaria establece límites para las operaciones que una entidad puede mantener con personas o empresas vinculadas.

Estas reglas buscan evitar una concentración excesiva de créditos y riesgos en actores relacionados. Por eso existen topes que los bancos deben respetar y mecanismos para corregir los excesos cuando se producen.

En este caso, el debate es precisamente si la venta de la cartera permitió reducir efectivamente esa exposición.

Rivarola sostiene que para responder esa pregunta no alcanza con observar los contratos de compraventa, sino que debe seguirse el recorrido de la operación y de los recursos utilizados para concretarla.

¿El memorando determina que hubo una infracción?

No. El documento contiene observaciones y una interpretación técnica de Rivarola. El exgerente plantea que, si la Unidad Jurídica del BCP confirmaba su criterio, la Superintendencia debía iniciar los procedimientos correspondientes y aplicar las medidas correctivas y sancionatorias previstas en la normativa.

Este punto es fundamental para entender el estado actual del caso.

Entre los materiales disponibles no figura un dictamen jurídico posterior ni una resolución del Banco Central que confirme o rechace la interpretación contenida en el memorando.

Por lo tanto, con la información conocida hasta ahora no corresponde presentar las observaciones del documento como una infracción ya determinada por el regulador.

¿Qué dijo ueno bank?

Juan Manuel Gustale, presidente de ueno bank, afirmó que la entidad nunca recibió el denominado informe Rivarola y que desconocía su contenido.

“Nunca hemos recibido ese informe, no tenemos conocimiento”, manifestó.

Gustale agregó que, si el documento correspondía a julio, consideraba que debía haber llegado a su escritorio. “Asumimos que no existe porque nunca hemos sido receptores de esto”, señaló.

Su respuesta estuvo centrada en el conocimiento y la recepción del memorando por parte del banco. No incluyó una explicación específica sobre las cadenas de préstamos, transferencias y operaciones con bonos descritas en el documento.

El ejecutivo también defendió la posición financiera de la entidad. Afirmó que ueno cerró los primeros nueve meses del año con más de US$ 50 millones en utilidades y que capitalizó más de US$ 200 millones en dos años. También sostuvo que sus niveles de solvencia se encuentran por encima de los mínimos exigidos.

¿El BCP intervino alguna entidad?

El Banco Central negó que exista una intervención.

En un correo remitido por su área de Prensa el martes 6 de octubre, el BCP respondió a versiones que circulaban en redes sociales relacionadas con una supuesta intervención en el sistema financiero y las calificó como “totalmente falsas”.

El organismo aseguró además que el sistema financiero nacional mantiene niveles adecuados de solvencia y liquidez y funciona con normalidad.

Sin embargo, hay una diferencia importante: esa respuesta se refiere a los rumores sobre una intervención y no constituye una respuesta al contenido del memorando de Rivarola.

El comunicado no menciona a Rivarola, ueno ni Vinanzas, ni aborda las operaciones descritas en el documento. Por lo tanto, a partir de ese mensaje no puede determinarse si el BCP comparte, rechaza o realizó alguna evaluación sobre las observaciones del exgerente de Supervisión.

¿Qué falta aclarar?

El punto que permanece abierto es qué ocurrió institucionalmente después de que Rivarola dejó asentadas sus observaciones.

El memorando está fechado el 10 de julio de 2026 y fue dirigido al superintendente de Bancos, Holger Insfrán, y a la gerente interina de Supervisión, Chiara Renna. Rivarola había dejado la Gerencia de Supervisión cuatro días antes, el 6 de julio.

En el documento explicó que, pese a ya no tener bajo su responsabilidad directa la supervisión de la entidad, consideraba necesario comunicar sus observaciones a las nuevas autoridades.

Lo que todavía debe conocerse es si esas advertencias fueron posteriormente analizadas por la Unidad Jurídica del BCP, si derivaron en requerimientos al banco, si la venta de cartera fue reconocida como una medida válida para corregir los excesos y si estos fueron finalmente subsanados.

También falta conocer, en caso de que hayan sido corregidos, mediante qué mecanismos ocurrió.

Las 31 preguntas que debe responder el BCP

El siguiente paso puede aportar información relevante para completar el panorama.

La Cámara de Senadores remitió 31 preguntas al Banco Central sobre el caso y se espera que el organismo entregue sus respuestas esta semana.

El requerimiento puede permitir conocer la posición formal del supervisor sobre las operaciones analizadas, los controles que realizó y las eventuales medidas que fueron adoptadas.

Hasta que esas respuestas sean conocidas, hay tres cuestiones que deben mantenerse diferenciadas: lo que Rivarola sostiene en su memorando, la posición expresada públicamente por ueno bank y lo que efectivamente haya determinado o dispuesto el Banco Central como autoridad supervisora.

La principal incógnita, por ahora, es si la venta permitió que esos créditos y su exposición salieran realmente del ámbito económico vinculado o si, pese al cambio formal de manos, permanecieron dentro de un mismo entramado empresarial.