martes, abril 28

Ucrania merece paz con justicia

Paraguay, Rusia y Ucrania vivimos lejos el uno del otro, más nos preocupa lo que ocurre en lugares donde existen combates bélicos por los daños que estos producen en pérdidas de infraestructuras y lo más importante en vidas humanas de niños, jóvenes y adultos vulnerables y discapacitados para lograr defenderse cómo deben su salud y vidas. Personas muertas y desplazadas que escuchan ruidos y ven, escuchan, cómo sienten dolor particular y ajenos en sus barrios, ciudades, países cómo fuera de los mismos.

Ahora, y quizás por fin Donald Trump y Vladimir Putin hablaron por teléfono y acordaron un alto al fuego parcial en Ucrania, donde vivían 44 millones de habitantes. Cifra que cambió radicalmente luego de que tropas rusas hayan ingresado a su territorio sin aviso ni permiso para destruir y cambiar completamente el país que alguna vez fue parte de aquella U.R.S.S finalizada hace más de 30 años. Unión que reunía a 15 repúblicas. 

Entre las que se encontraba Ucrania, que decide cómo el resto de los países ser independiente y administrarse por sí mismo. Los jefes de Estado de los EE.UU y Rusia hablaron por teléfono durante más de una hora y media y acordaron coordinar una tregua limitada en «infraestructura energética», pactando como un objetivo posterior un «alto al fuego total» y una «paz permanente». Entre comillas porque “del dicho al hecho hay un largo trecho».

Historias de dolor y muerte

En nuestro planeta e historia humana en el mundo ya existieron y existen muchos acontecimientos bélicos que deben servir para saber y entender el daño que causa la guerra para todos, quizá de no de igual forma, más en cualquier guerra no todos los que habitamos el terreno de combate tenemos una vida en paz y armonía. 

Por ejemplo el presidente de Ucrania Volodymyr Zelenskyy también especificó que un total de 180.000 rusos resultaron muertos en la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania. Con los heridos y desaparecidos, la cifra asciende a 500.000 soldados. Según la UCDP (Fondo de Recuperación de la Crisis Humanitaria), hubieron 174.000 y 420.000 civiles, o más han muerto en los tres años de guerra entre Rusia y Ucrania. 

Seres humanos cómo sus parientes, amigos, compañeros de trabajo o estudio, que aunque no hablen el mismo idioma, no compartamos el mismo aspecto o tengamos los mismos hábitos, códigos o tradiciones culturales, ven, escuchan, sienten y se mueven cómo cualquier ser humano del mundo, aunque no pensemos o sintamos la misma cosa. 

No podemos imponer nuestras formas de pensar, sentir o concluir sobre aspectos superficiales y más si están relacionados al pasado. Tiempo al que no podemos orgánicamente volver o repetir lo que ya pasó, porque por y para algo las cosas han terminado. Así cómo terminó la colonización española y portuguesa en Sudamérica o inglesa en Norteamérica hace más de dos siglos.

La guerra en Ucrania continúa desde la invasión rusa de febrero de 2022, con intensos combates en el este del país, especialmente en el Donbás. Una región histórica, cultural y económica de Ucrania, que actualmente está ocupada por Rusia.

Nunca terminamos de aprender

Debemos tener en cuenta lo que inspiran los acuerdos de paz en el mundo y su efecto de “reacción cadena” en otras latitudes y relaciones humanas en cualquier lugar, condiciones y momentos del mundo. Donde niños, jóvenes y adultos se encuentran con miedo de ser dañados o de perder lo más importante que tienen que es su vida. Porque sin ella ya no hay nada, no he muerto y volví a la vida para poder expresar lo que hay del otro lado, solo imagino el silencio, oscuridad, y quizá frío de la muerte o fin de todo. 

Una experiencia que no deseo a nadie en particular, más solo puedo pedir  quienes tengan el poder de dirigir tropas o llevar acción bélica a sitios específicos, se tomen unos segundos para imaginar lo miso que yo y concluyan en lo posible no dar vía libre al uso de plomo o herramientas de destrucción de vidas de cualquier tipo o condición y destruir infraestructuras que aunque no respiren, vean o piensen tienen su valor humano porque fueron hechas por personas cómo cualquiera en el planeta. Un lugar que festeja ahora las conclusiones a las que arribaron Trump y Putin y estamos con esperanzas que se materializan y sostengan por y para el bien de los rusos, ucranianos y  tropas de países que participaron de esta lucha para apoyar una parte específicamente. El mundo quiere una paz justa.