El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión por dos semanas de los ataques contra Irán, decisión comunicada poco antes de que venciera el ultimátum para reabrir el estrecho de Ormuz.
El alto el fuego fue condicionado a la apertura “inmediata y segura” de esta vía clave para el comercio mundial de petróleo, por donde circula cerca del 20% del crudo global. Irán aceptó la tregua y confirmó el inicio de negociaciones con Washington el próximo viernes en Islamabad, aunque aclaró que esto no implica el fin del conflicto.
El acuerdo, calificado como “recíproco”, se alcanzó con mediación de Pakistán. Trump sostuvo que ya se cumplieron los objetivos militares y que las conversaciones para un acuerdo definitivo están avanzadas.
En paralelo, la escalada generó condenas internacionales por amenazas a infraestructura civil. La ONU expresó preocupación y advirtió que no hay justificación para ataques que afecten a la población.
Antes del anuncio, se registraron bombardeos estadounidenses sobre infraestructura iraní, mientras que Teherán respondió con ataques en la región del golfo Pérsico.
El impacto también se sintió en los mercados: el petróleo mostró alta volatilidad, con el WTI cayendo hasta 11% por debajo de los US$ 101 y el Brent en torno a los US$ 109.
Pese al acuerdo, persiste la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.
Periodista Senior