spot_imgspot_img
EL CANDIDATO
jueves, mayo 6, 2021
15 C
Asunción

Tren fantasma, aviones virtuales…
T

/

/

No satisfecho con planificar un ferrocarril que hasta ahora existe sólo en el mundo de las fantasías, el Gobierno empuja un proyecto similar: una especie de sociedad mixta para resucitar la aerolínea de bandera que se esfumó con la quiebra de LAP.

Es decir, no aprendemos nada de los errores del pasado. El Gobierno sabe muy bien que la aeronavegación comercial es un negocio complejo que requiere mucha inversión y alta experticia gerencial. Mucho antes de que el virus chino arrasara la industria, las quiebras y fusiones de aerolíneas eran un menú cotidiano.

La aviación comercial es una gran consumidora de innovación. Sus márgenes de rentabilidad se han estrechado dramáticamente y sólo una sociedad amplia de negocios vinculados a las rutas aéreas puede reponer el constante drenaje patrimonial que significa mantener en el aire un avión de pasajeros.

Las aerolíneas de bandera son dinosaurios que se resisten a desaparecer. Chile resignó su soberanía operativa con la fusión LAN-Latam; Brasil es terreno de operadores privados y Argentina mantiene su AA a base de subsidios que le costarán este año US$ 9.000 millones al presupuesto general, sin contar con los 1.900 despidos de personal innecesario. La holandesa KLM tuvo que aliarse a Air France para no desaparecer y Bélgica ceder su emblemática Sabena a la germana Lufthansa en su formato transnacional.

¿En ese pantano planea chapotear el Gobierno? Si MAB quiere meter de nuevo el país en el mundo aerocomercial de pasajeros y cargas, debería licitar en serio una nueva terminal en lugar de recauchutar esa lastimosa carcaza antediluviana llamada Silvio Pettirossi, que poco honor le hace a quien le dio su nombre.

Podría aprovechar el puente Asunción-Chaco í para huir del dead end luqueño e implantar el nuevo aeropuerto en el departamento de Villa Hayes, con llegada directa al centro capitalino y amplio espacio para las pistas de aterrizaje, de rodaje y de parqueo que demanda el tráfico aerocomercial. Allí convergerían nuevos núcleos de negocios, con centros comerciales, hotelería y hasta hospitales de alta complejidad.

Piense en grande, Sr. Presidente, porque ese es un negocio grande, no un mercadito de barrio para cuates y correligionarios. Y deje de construir el pasado. Es pérdida de tiempo. Y dinero.

Seguí leyendo